La ayuda checa al desarrollo se centrará en Afganistán

Afganistán, foto: Christian Falvey

El Gobierno checo ha establecido una nueva concepción de su ayuda al desarrollo para los próximos años. Según las nuevas prioridades, la colaboración internacional se centrará en cinco países, entre los que destaca Afganistán.

Afganistán, foto: www.peopleinneed.cz
Afganistán, Bosnia y Herzegovina, Etiopía, Moldavia y Mongolia son los cinco países que se llevarán el grueso de los fondos destinados a la cooperación internacional durante los próximos años. Pero no son los únicos. La República Checa también subvencionará actividades destinadas al desarrollo en Georgia, Camboya, Kosovo, Serbia y la Autonomía Palestina.

La amplitud de la ayuda internacional checa se ve de esta manera reducida, pasando a un segundo plano Angola, Yemen, Vietnam y Zambia, que fueron definidos como prioritarios en 2005.

En algunos casos, el Estado checo organizará la cooperación de forma bilateral, colaborando directamente con el Gobierno del país objeto de la ayuda, y en otros, como viene siendo habitual, se confiará en la intermediación de las Organizaciones No Gubernamentales.

En 2009 el presupuesto checo para la ayuda al desarrollo se elevó a 165 millones de euros. Como ejemplo de los desembolsos realizados por la República Checa en este sentido, el Ministro de Relaciones Exteriores, Jan Kohout, señala a Etiopía.

En el caso etíope, y por lo que toca a ayuda al desarrollo, en los últimos diez años se ha llegado a los cuatro millones de euros, y unos 600.000 u 800.000 euros en ayuda humanitaria”, declaró el ministro.

Respecto a Afganistán, el Gobierno checo organiza y financia su propio Equipo de Reconstrucción Provincial en la región de Logar. Desde su inicio, se han realizado en este marco unos 80 proyectos con un coste total de 5,6 millones de euros. Uno de los últimos, concluido la semana pasada, fue la formación de 54 agentes de policía afganos.

La ayuda checa se centrará en cinco campos concretos: medio ambiente, agricultura, servicios sociales, como educación y sanidad, desarrollo económico y energético, y por último, aunque no menos importante, apoyo a la democracia, los derechos humanos y la transformación social.