Janáček: De la casa muerta

De la casa muerta, foto: © archivo del Teatro Nacional de la ciudad de Brno
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La última, y en opinión de muchos expertos, a la vez la mejor. Así suele ser calificada la ópera De la casa muerta, de Leoš Janáček. La obra fue estrenada el 12 de abril de 1930 en el Teatro Nacional de Brno. Con motivo del 90 aniversario de la puesta en escena de una de las óperas checas más famosas les ofrecemos algunas muestras de esta obra.

De la casa muerta, foto: © archivo del Teatro Nacional de la ciudad de Brno

Leoš Janáček no pudo asistir al estreno de su ópera De la casa muerta, ya que falleció dos años antes de que el Teatro Nacional de la ciudad de Brno la pusiera en escena. Janáček fue a la vez autor del libreto basado en la sombría novela del mismo nombre de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski escrita en 1862.

Leoš Janáček, foto: public domain
Dicen que el compositor checo optó por la obra por recomendación de su sobrina. Es generalmente conocido que Janáček era rusófilo, lo que ponen en evidencia varias obras suyas basadas en temas rusos, como por ejemplo su rapsodia para orquesta Taras Bulba, escrita según la novela histórica y romántica de Nikolái Gogol.

El compositor checo empezó a trababar en lo que debía ser su última obra en febrero de 1927 a los 73 años de edad para terminarla en junio del año siguiente. El compositor escribía la ópera en la época cuando culminaba su amor infeliz hacia Kamila Stösslová, musa de algunas de sus obras anteriores. Parece que los temas del aislamiento y la separación reflejaron la frialdad con la que toparon los sentimientos del compositor con respecto a su mujer soñada.

La ópera de nueve actos se desarrolla dentro de una prisión siberiana y la protagonizan en su mayoría solo hombres. En la obra aparece solo un personaje femenino: una prostituta. La ópera no tiene una trama central y continua, sino que está compuesta por varios monólogos de los respectivos reclusos que narran la historia de su vida.

Janáček tomó fragmentos literales del texto original de Dostoyevski, cambiando la secuencia de algunas escenas para hacer la obra más dramática.Entre las nueve partes destaca por su singularidad el segundo acto, en el que la actuación teatral de los presos constituye un ejemplo de “ópera dentro de una ópera”.

Una obra demasiado pesimista

El compositor terminó su obra antes de morir. Sin embargo, a sus alumnos Břetislav Bakala y Osvald Chlubna les parecía que la instrumentación quedó sin acabar, así que completaron la partitura y modificaron el fin de la misma para que terminara de manera más optimista. Por su parte, Ota Zítek editó el libreto y modificó algunas partes del texto o secuencias de la trama.

Los teatros de ópera antes solían poner en escena esta obra modificada. No obstante, con el tiempo empezó a imponerse la versión original de Janáček y así es como suele interpretarse hoy día, aunque muchas de las versiones aún han conservado el fin modificado para que no terminara de manera tan pesimista.

La música tiene un carácter expresionista. Domina en ella el canto recitado, aunque el compositor incluyó en las narraciones de los presos algunos elementos ariosos y otros procedentes de la música folklórica checa. Para la interpretación de la ópera hace falta contar con una orquesta grande, incluyendo cadenas a modo de instrumentos de percusión para evocar la sensación de un ambiente penitenciario.

Muchos expertos opinan que ésta es la mejor obra de Janáček. Los escuchas se sienten seducidos, sobre todo, por su peculiar estilo, por la fragmentación de la trama, si realmente podemos hablar de una trama. Atractiva resulta la ópera también por el tema, o mejor dicho lugar, en el que se desarrolla, es decir, una prisión situada en Siberia de la Rusia zariana.

Autor: Roman Casado
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