Inauguran en Praga el Instituto de Bioquímica más moderno del país

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Los científicos checos destacan a nivel internacional en una serie de actividades. Sin duda se ubican en los primeros lugares del desarrollo de nuevos fármacos. En su tarea les ayudará, a partir de ahora, el ultramoderno Instituto de Bioquímica que abrió sus puertas este jueves en Praga.

Antonín Holý, foto: Jiří Suchomel
El nombre de Antonín Holý se encuentra estrechamente vinculado con el nuevo Instituto de Bioquímica. Gracias al profesor Holý, fallecido hace dos años, la República Checa adquirió prestigio mundial en el desarrollo y descubrimiento de nuevos medicamentos que ayudan a personas en el mundo entero.

Debido a la labor del profesor Holý y de su equipo de colaboradores Chequia dispone de patentes internacionales que han servido para financiar el instituto de bioquímica más moderno y mejor equipado del país.

Sin duda uno de los medicamentos más importantes preparado por Holý y su equipo es el que ayuda en el tratamiento del SIDA, y que se aplica en pacientes de todo el planeta. Las investigaciones en esta dirección continúan, tal y como indicara Marcela Krečmerová, jefa del Departamento de Química Medicinal.

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“Estamos trabajando con sustancias que pueden crear una especie de cadena y empalmar con los medicamentos existentes y llegar hasta los órganos afectados”.

El trabajo de los científicos checos ha sido reconocido por muchos institutos gracias a sus buenos resultados. En el nuevo instituto se continuarán, entre muchas otras cosas, las investigaciones y pruebas para la producción de vacunas y nuevos antibióticos, ya que los existentes han empezado a perder su efecto porque, según sostienen los expertos, los virus son cada vez más resistentes.

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El desarrollo de nuevos medicamentos y vacunas es sumamente costoso. La investigación y pruebas de diferentes sustancias hasta lograr un fármaco efectivo tarda entre 10 y 15 años.

Por cada medicamento aprobado hay entre 5.000 y 10.000 que son eliminados durante las pruebas. El desarrollo de un fármaco cuesta en promedio unos 500 millones de dólares y en Europa se invierten más de 50.000 millones de dólares anuales en las investigaciones y estudios para la producción de medicinas.