Han pasado 35 años desde el primer alunizaje

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La Luna, planeta que durante siglos no dejaba dormir a la Humanidad, siendo objeto de investigación para los científicos y de inspiración para los poetas. Los enamorados solían abrazarse al claro de luna imaginando qué había allí. En julio de 1969 el sueño se hizo realidad. Han pasado 35 años desde el primer alunizaje.

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El proyecto Apollo es conmemorado en todo el mundo. También el Observatorio Stefánik, de Praga, decidió recordar este hito en la astronáutica con una serie de actividades.

Parte de ellas es un ciclo de programas que familiarizan al público con las investigaciones sobre la Luna. Uno de sus autores es el geólogo planetario Petr Jakes, el único checo que participó en la NASA en la exploración de rocas lunares.

Petr Jakes trabajó en el proyecto Apollo 14, 15 y 16 desde el año 1971. ¿En qué consistió su trabajo?

"Cuando aterrizaban las naves espaciales, los astronautas nos entregaban las rocas lunares envueltas en papel de plata. Trabajábamos bajo una estricta cuarentena, pues no se sabía qué podrían contener las muestras. Nuestra tarea fue someterlas a todo tipo de pruebas y clasificarlas, confeccionar su catálogo".

¿De qué pruebas se ha tratado?

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"En primer lugar de un análisis petrográfico que define de qué minerales está formada la roca. Las muestras se someten también a la caracterización geoquímica. Su edad, mejor dicho el momento en que cayeron sobre la Luna, se determina a base de la descomposición de sus isótopos radiactivos. El contenido de elementos radioactivos que surgen como consecuencia de la radiación cósmica, nos revela durante cuánto tiempo estuvieron en el Cosmos antes de caer sobre la Luna".

Las rocas lunares son aglomerados de varios minerales. El material cósmico que cae en la superficie lunar, dispara las rocas al aire. A la hora de recaer, la energía cinética se transforma en calor, que funde las rocas disparadas con aquellas que se encuentran en el lugar.

¿Qué sabemos sobre la Luna ahora?, pregunto a Petr Jakes.

"Sabemos que las rocas de las zonas más oscuras, denominadas los mares lunares, son absolutamente diferentes de las halladas en las áreas claras, que son las sierras lunares. Sabemos que la superficie de la cara dirigida está compuesta de basalto. Tras surgir, la Luna se fundió, produciendo centenares de efusiones de lava".

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Los geólogos planetarios realizaron en la Luna experimentos sísmicos, provocando incluso terremotos. Comprobaron que la Luna se comporta como una campana. La Tierra contiene una capa plástica. Cuando se produce un sismo, las olas se transmiten y cesan. La Luna es un planeta sólido desde arriba hacia abajo, un sismo la hace temblar durante mucho tiempo.

¿Para qué sirven estos conocimientos?

"Para que sepamos, entre otras cosas, cómo se desarrolló la Tierra. Nuestro planeta es un cuerpo dinámico. No somos capaces de leer mucho de las rocas terrestres sobre los primeros mil millones de años de la Tierra. A diferencia de la Luna, ya que tras su surgimiento, terminó toda la actividad. La Luna de hoy es la misma que la de hace mil millones de años".

Se ha dicho que a partir del proyecto Apollo, el mundo nunca será como antes. La Humanidad sigue guerreando, la gente sigue envidiándose y resolviendo sus problemas de cada día. Pero ya sabe que existe la posibilidad real de mirar las cosas desde la perspectiva de otro planeta.

Puede ser que un día los astronautas pisen Marte. Será también un hito, pero nunca tal como lo fue cuando el hombre dió el primer paso en la Luna.