Fue inaugurada la exposición del año, Wallenstein y su época

Альбрехт Валдштейн

Más de 730 objetos únicos, traídos de toda Europa, forman parte de la exhibición dedicada a Alberto de Wallenstein. La exposición fue inaugurada el miércoles pasado en el Palacio Wallenstein en Praga.

Alberto de Wallenstein
Para conmemorar los 425 años del nacimiento de Alberto de Wallenstein, militar, diplomático y mecenas, una de las personalidades más importantes a nivel europeo en la época de la Guerra de los 30 años, el Instituto Militar Checo, el Museo Nacional y el Senado de la República Checa organizaron esta exposición única.

El comisario de la muestra, Ladislav Cepicka, tuvo la idea de dividirla en cuatro partes principales.

“En primer lugar hemos querido mostrar a Wallenstein como persona humana, revelar su vida y la época en que vivió. Luego le retratamos como un empresario y negociante muy hábil. Su fama de excelente militar, combatiente y comandante, que se le atribuye la mayoría de las veces, es tema de otra sección. La parte última está dedicada al mito de Wallenstein, que empezó a crearse muy pronto después de su muerte”, explicó Ladislav Cepicka.

Armas, armaduras, accesorios de caballería, equipamiento militar, retratos de comandantes, pinturas de batallas pero también objetos de la gigante colección de arte, que Wallenstein poseía, y objetos de uso diario de su época han sido reunidos durante veinte meses. El director del Instituto Militar Checo, Ales Knízek, cree que la extensión de la exposición no tiene comparación y que se trata del suceso artístico del año.

Inauguración de la exposición 'Wallenstein y su época'
“En un tiempo muy corto hemos conseguido realizar una exposición que ya podemos denominar como la exposición del año en la República Checa. Creo también que destaca entre todas las exposiciones que se celebran actualmente en Europa”, dijo el director.

La exhibición trata de mostrar al militar como un personaje muy complejo y moderno. Wallenstein que nació en la ciudad checa de Hermanice, en 1583, vivió una vida guerrera, fue un gran aficionado al arte y financió obras artísticas y arquitectónicas que adornan el panorama no sólo de la capital checa sino también, por ejemplo, de la ciudad de Jičín, al noreste de Praga, que el duque quiso denominar como la capital de su vasto señorío.

La exposición que, al mismo tiempo, es una profunda sonda a la vida del siglo XVII en general, permanecerá abierta en el Palacio Wallenstein de Praga hasta febrero de 2008.

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