Fiala y Johnson: Es necesario reducir la dependencia energética de Rusia e imponer más sanciones

Los jefes de Gobierno del Grupo de Visegrado de reunieron con el primer ministro británico, Boris Johnson, este martes. Coincidieron en que hace falta reducir la dependencia energética de Rusia, imponer un nuevo paquete de sanciones y seguir actuando de manera conjunta ante la agresión contra Ucrania.

El primer ministro checo, Petr Fiala, viajó al Reino Unido este martes. En Londres se reunió con los jefes de Gobierno del Grupo de Visegrado (o V4, compuesto por Chequia, Eslovaquia, Polonia y Hungría) a los que se sumó también el primer ministro británico, Boris Johnson. Posteriormente, los líderes del V4 se reunieron con Johnson por separado para sostener conversaciones bilaterales.

No es un dato sorprendente que las reuniones giraran en torno a la seguridad de Europa en el contexto de la guerra en Ucrania y la seguridad y sostenibilidad energética.

Tras concluir los debates, Fiala informó a los periodistas que los países del V4 y Reino Unido generalmente habían coincidido en los temas y que se muestran a favor de sanciones aún más duras contra Rusia.

“Sin entrar en detalle, nos podemos imaginar un paquete adicional de sanciones contra Rusia. Pero es importante que coincidan en ello los estados miembros de la Unión Europea. De momento, las sanciones han sido eficientes, entre otras razones, porque, al cooperar en ellas todo el mundo democrático, son difíciles para Rusia de eludir”.

Fiala admitió que el Grupo de Visegrado no es unánime en el tema del envío de armas o técnica militar a Ucrania, por culpa de las reservas de Hungría al respecto. No obstante, reiteró que la respuesta común ante la invasión rusa es un apoyo unánime a Ucrania y a los ucranianos que están luchando valientemente por defender su país.

Fiala enfatizó asimismo que la situación actual solo puede resolverse con un cambio de actitud por parte del Kremlin.

“Antes de que Rusia atacara a Ucrania, negociaciones diplomáticas tenían lugar constantemente en diferentes formatos. Pero no condujeron a ningún resultado porque Rusia no estaba dispuesta a ello. Para que la situación pueda cambiar, es necesario, más que nada, que Rusia cambie su actitud. No Ucrania o la Unión Europea, sino Rusia”.

Petr Fiala y Boris Johnson | Foto: Leon Neal,  ČTK/AP Photo

Seguridad y sostenibilidad energética de cara al futuro

Uno de los grandes temas del encuentro y retos de la actualidad, es también la seguridad energética de Occidente. Los líderes del Grupo de Visegrado y Boris Johnson coincidieron en su reunión del martes en que hace falta librarse de la dependencia del petróleo y el gas rusos. Esta es bastante alta en el caso de algunos países, incluida Chequia, de acuerdo con Fiala.

El primer ministro checo destacó que hace falta tomar decisiones estratégicas y de largo plazo.

“Tenemos que buscar nuevas fuentes, apoyar nuevas tecnologías. Para que seamos capaces de librarnos de nuestra dependencia de las materias primas de Rusia a largo plazo. No es una tarea para los próximos días, pero lo importante es que todos somos conscientes de ello y que el Reino Unido está preparado para ayudar en este aspecto”.

Para Europa, los suministros son indispensables. El continente depende en un 90% de la importación de gas, y en un 97% de la importación de petróleo. Un 40% y 25%, respectivamente, provienen de Rusia. Según explicó Fiala, no se trata de una situación que se pueda resolver de un día para otro.

Al mismo tiempo, en varios países, incluida Chequia, crece la tensión en torno al precio del combustible. Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, el precio del petróleo y la gasolina ha aumentado en decenas de céntimos de euro, en algunos sitios superando las 55 coronas por litro, es decir, casi 2,2 euros.

A pesar de la alarma que está provocando en ciudadanos y empresas, Fiala advierte que la reacción no debe ser impulsiva.

“No solo tenemos que hacer algo rápido en cuanto al precio. Tenemos que considerar el impacto de nuestras acciones y estar seguros de ellas. Para que no nos topemos con otro problema en tres días”.

El Gobierno tratará el tema energético en su reunión de este miércoles. Algunos transportistas llaman al Gabinete a que ponga un límite al precio del combustible. La Cámara de Comercio ha propuesto que el Estado reduzca su coste a través del distribuidor estatal Čepro. Se ha mostrado a favor de establecer un precio máximo también el movimiento ANO, actualmente en la posición. No obstante, la medida no cuenta con el apoyo del ministro de Industria y Comercio, Jozef Síkela, o el propio primer ministro Fiala.

A nivel comunitario, la Comisión Europea ha informado que planea reducir las importaciones de gas ruso en dos tercios y cerrar el grifo completamente “mucho antes de 2030”. Para logarlo, piensa optar por suministros alternativos y centrarse en mayor medida en energías limpias. La puesta en práctica será responsabilidad de cada uno de los estados miembros.

De momento, las medidas europeas se están quedando por detrás de las estadounidenses. El presidente Joe Biden anunció el martes que el país prohibía la importación de petróleo de Rusia, al tiempo que reconoció que no todos los aliados pueden permitirse actuar de manera similar.

También el Reino Unido ha informado que pararía gradualmente la importación de petróleo y productos derivados de Rusia de aquí a finales de 2022.

Una de las medidas concretas anunciadas por el Estado checo hasta la fecha es la decisión de comprar hasta 200 millones de metros cúbicos de gas por medio de la Administración Estatal de Reservas de Materiales. El objetivo es crear reservas en caso de que el gas ruso deje de fluir. De acuerdo con estimaciones del Ministerio de Industria y Comercio, el paso supondría un coste de alrededor de 335 millones de euros, informó el diario Deník N este martes.

Autor: Romana Marksová
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