Ferrocarriles Checos despedirá al 40% de sus directivos

Ferrocarriles Checos continuará el proceso de reorganización en el que está envuelta la compañía estatal prescindiendo de casi la mitad de sus puestos directivos. La modernización comenzó con la bajada de sueldos de sus administrativos.

El director general de Ferrocarriles Checos, Ivan Bednárik, avisó a través de un vídeo interno que la empresa abordará en los próximos tiempos dolorosos despidos. “Si no queremos perder un 20% de cuota de mercado en dos años, tenemos que reorganizar la estructura desde el 1 de julio para que sea más ágil y ahorre en gasto de salarios”, expuso Bednárik.

Este ahorro debería centrarse en cargos directivos y no en empleados rasos. El vídeo pretende ir preparando a funcionarios y sindicatos de cara a la publicación de la lista de despidos, que se conocerá a finales de mes.

Foto ilustrativa: Filip Jandourek,  Český rozhlas

Ferrocarriles Checos, que cuenta con 23 000 empleados, pretende ahorrar un 7% de gastos. Su intención es pasar de una organización empresarial con una escala de siete rangos a otra de tan solo cuatro.

En los últimos tres años la empresa ha perdido seis líneas subvencionadas por el Estado en beneficio de empresas privadas de la competencia, la última la que recorre el Elba desde Kolín hasta Ústí nad Labem, en cuyo concurso se impuso RegioJet el pasado mes de marzo.

También los gobiernos regionales están dejando de confiar sus servicios a Ferrocarriles Checos al encontrarse con ofertas más económicas por parte de las empresas privadas, que además llegan habitualmente con trenes nuevos o recién renovados.

A todo ello hay que sumar, evidentemente, la crisis en el sector provocada por el coronavirus. Si los cinco años anteriores a la pandemia Ferrocarriles Checos había conseguido cerrar los ejercicios con beneficios, 2020 terminó con pérdidas que superaron los 155 millones de euros. Incluso la sección de mercancías registró pérdidas.

Bednárik, sin embargo, recuerda que el problema no es el coronavirus, ya que ha afectado a todas las compañías ferroviarias del mundo y esperan que el Estado les compense, al igual que a la competencia. El problema es más bien la necesidad de una modernización que ha de ser inmediata.