Cuando sonaban los tambores de la escisión checo-eslovaca

Estimados amigos, les ofrecemos el segundo capítulo de la serie dedicada al divorcio checo- eslovaco, que desembocó el 1 de enero de 1993 en el surgimiento de dos Estados independientes en el mapamundi político:República Checa y Eslovaquia. Algunos episodios que precedieron la ruptura de la Federación Checoslovaca fueron turbulentos. Sin embargo, la única munición utilizada por los manifestantes en la batalla por la independencia de Eslovaquia fueron los huevos tirados al presidente Václav Havel.

Checoslovaquia era un Estado centralizado que nunca había otorgado a los eslovacos una autonomía real. El inicio del desmantelamiento del régimen comunista, en noviembre de 1989, fue la señal para los eslovacos de que por primera vez en la historia se les presentaba la oportunidad de tomar en sus propias manos las riendas de su destino en todos los campos.

Tras la brutal y sangrienta represión de la manifestación estudiantil en la Avenida Nacional en Praga, el 17 de noviembre de 1989, los opositores checos que exigían reformas democráticas, fundaron el Foro Cívico que negociaría con los dirigentes comunistas el traspaso del poder. En la capital eslovaca las fuerzas democráticas constituyeron una organización propia, llamada Opinión Pública contra la Violencia.

Cuando empezaron a formarse los nuevos partidos, en las tierras checas y en Eslovaquia se implantó un sistema partidista distinto. Fracasaron los intentos de fundar partidos de ámbito federal que desarrollaran sus actividades en ambas partes de la Federación Checoslovaca.

En Eslovaquia se formaron incluso partidos que preconizaban el separatismo. El ex disidente eslovaco Ján Čarnogurský fundó en febrero de 1990 el Movimiento Democristiano. En su primera reunión tomaron la palabra emigrantes ligados en el pasado al Estado Eslovaco, proclamado en 1939 bajo el patrocinio de Hitler, y exigieron la independencia de Eslovaquia.

Ján Čarnogurský (Foto: CTK, 2001)
Por primera vez la idea de la división de Checoslovaquia fue planteada públicamente en la sesión de un partido cuyo presidente ocupaba un alto cargo en el gobierno federal:Čarnogurský era viceprimer ministro del Ejecutivo con sede en Praga.

Dirigir los destinos de la Federación Checoslovaca no impidió a Čarnogurský adelantar en marzo de 1990 que Eslovaquia preferiría entrar en los organismos europeos como sujeto soberano y no por intermedio de Checoslovaquia.

Los ánimos se caldeaban en Eslovaquia, lo que no tardó en traducirse en la vida cotidiana.

En una estación de invierno en la sierra de los Altos Tatras, al norte de Eslovaquia, los prejuicios antichecos se cebaron en alumnos de una escuela de hostelería de Praga. Los muchachos checos fueron agredidos en la calle por una veintena de jóvenes eslovacos.

El siguiente día el acoso prosiguió en las pistas de esquí y el grupo prefirió regresar a Praga. Uno de los diarios checos más leídos publicó un reportaje sobre el incidente.

El artículo desató una tempestuosa reacción de la prensa eslovaca cuyos redactores reprocharon con contundencia a sus colegas checos que éstos hubieran dado importancia a una supuesta “riña de jovencitos”.

El indignado debate en la prensa eslovaca llegó al exceso de ensalzar el Estado Eslovaco clerofascista que había existido durante la Segunda Guerra Mundial. Un historiador planteó el interrogante crucial:”?Tiene sentido la convivencia de checos y eslovacos en un Estado común?”

La clase política checa no se planteaba todavía esta pregunta. Y tampoco los periodistas checos lo hacían. Sólo un escritor lúcido y provocador: el ex disidente Ludvík Vaculík.

En mayo de 1990 Vaculík publicó en Literární Noviny- Gaceta Literaria en español- un artículo titulado “Nuestra cuestión eslovaca”. El escritor proponía que checos y eslovacos se separasen y formasen Estados propios.

En junio de 1990 se celebraron en Checoslovaquia por primera vez después de 44 años elecciones libres. En la República Checa ganó el Foro Cívico y en Eslovaquia el movimiento Opinión Pública contra la Violencia.

El presidente Václav Havel nombró al eslovaco Marián Čalfa como primer ministro del Gobierno federal. En la cartera de RR EE siguió Jiří Dienstbier y en la de Finanzas Václav Klaus. El eslovaco Ján Langoš, muy popular entre la opinión pública checa, pasó a dirigir el Ministerio federal del Interior.

Marián Čalfa
El Ejecutivo checo estaba presidido por el ex disidente Petr Pithart, y en Bratislava la cúpula del movimiento Opinión Pública contra la Violencia concluyó que no existía mejor hombre para presidir el Gobierno eslovaco que el abogado Vladimír Mečiar.

Fue una decisión fatal. Mečiar y su entorno no eran precisamente amigos de la democracia, como se pondría nítidamente en evidencia después del 1 de enero de 1993 cuando Eslovaquia proclamase su independencia. Mečiar implantaría un régimen autoritario y clientelista, con rasgos mafiosos.

Pero no nos adelantemos. Estamos en verano de 1990 cuando los Gobiernos nacionales checo y eslovaco, salidos de las elecciones libres, iniciaron negociaciones sobre el modelo del Estado común.

Según la ley sobre la Federación Checoslovaca, de 1968, los Gobiernos nacionales tenían competencias mínimas. Era necesario cambiarlo.

En las negociaciones surgieron los primeros escollos. Los eslovacos propusieron constituir tres bancos emisores: uno central y dos nacionales. Para los negociadores checos era inaceptable porque Eslovaquia podría emitir billetes sin tomar en cuenta la política monetaria de la Federación. Se desencadenaría un incontrolable caos financiero.

El primer ministro eslovaco, Vladimír Mečiar, se pronunciaba oficialmente por el mantenimiento del Estado común. Los políticos checos, sin embargo, no le tenían confianza ya que les parecía un hombre ambiguo, oportunista y astuto.

¿Estaba fundamentada su desconfianza? Se podría decir que sí. A Mečiar no le interesaba la Federación sino el poder. Entendió que le reportaría más poder no acatar ciertas competencias y leyes federales. Pasando por alto el parecer de otros miembros de la cúpula de Opinión Pública contra la Violencia, decidió crear el Ministerio para Relaciones Internacionales, encabezado por el popular actor Milan Kñažko. Dirigir la política exterior era, sin embargo, una de las competencias de la Federación.

Muchos políticos checos interpretaron la medida como el primer paso en el camino de la separación de Eslovaquia.

Y seguidamente Vladimír Mečiar rechazó por televisión la ley federal sobre las lustraciones de los dirigentes políticos y funcionarios gubernamentales. Según esta normativa, personas que se habían comprometido con la colaboración con el régimen comunista y su policía secreta StB no podían acceder a cargos directivos. En Eslovaquia, gracias a Mečiar, lo tenían más fácil.

Fue un paso más en el camino del distanciamiento entre las naciones checa y eslovaca.

El presidente checoslovaco, Václav Havel, manifestó el temor de que el Consejo Nacional Eslovaco pudiera aprobar el 14 de marzo de 1991 la declaración de soberanía.

Fue el 14 de marzo de 1939 que los políticos eslovacos proclamaron bajo la tutela de la Alemania nazi el Estado Eslovaco independiente. Tras la caída del comunismo, las corrientes nacionalistas iniciaron en Eslovaquia una campaña por la rehabilitación de los políticos que habían colaborado con los nazis.Fue inaugurada una placa conmemorativa al presidente del Estado Eslovaco independiete, Jozef Tiso, que había sido ejecutado como criminal de guerra después de la Segunda Guerra Mundial.

Jozef Tiso posibilitó que decenas de miles de judíos eslovacos fuesen deportados a los campos de exterminio.

Jozef Tiso
Los nostálgicos del Estado Eslovaco independiente convocaron con motivo del 52 aniversario de su proclamación un mitin de la unidad nacional eslovaca. La concentración tenía lugar el 14 de marzo de 1991 en una céntrica plaza de Bratislava.

En las pancartas se leían, entre otras, las siguientes consignas:” ¡ Viva Jozef Tiso! ¡Cerdos judíos! ¡A los checos les pone freno sólo Hitler!”

El mismo día arribó a Bratislava el presidente Václav Havel. Al dirigirse a un mitin de partidarios de Checoslovaquia fue agredido por manifestantes nacionalistas. Por primera vez en la historia de Checoslovaquia una muchedumbre insultó a un jefe de Estado y la policía no supo evitar el incidente.

Estimados amigos, en el siguiente capítulo les contaremos cómo los ánimos enardecidos de los nacionalistas eslovacos, las ambiciones de la clase política eslovaca y la inacción de la mayoría silenciosa en las tierras checas y en Eslovaquia pusieron fin a la Federación Checoslovaca el 31 de diciembre de 1992.