Coral de San Venceslao, canción de esperanza y consuelo

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En otro capítulo de la serie dedicada al Año de la Música Checa, y en la víspera de la fiesta del patrono checo San Venceslao les hablaremos del Coral de San Venceslao, vieja canción religiosa que se convirtió en el medievo en lo que hoy llamamos himno nacional y que acompañó al pueblo checo en los momentos más difíciles de la historia.

El famoso Coral de San Venceslao se podía escuchar durante las guerras husitas en el siglo 15 en ambos campos de la batalla. Reformadores, y católicos conservadores checos lo cantaron durante la elección del "rey husita" Jorge de Podebrady en 1458. Se cantó asimismo al ser elegido rey checo en 1526 Fernando de Habsburgo, el primero de esta estirpe noble que gobernó las tierras checas. En los años 60 del siglo 19, después de la caída del régimen absoluto de Alexander Bach, ministro del Interior del Estado habsburgo, el Coral de San Venceslao sonaba en la grandes reuniones del pueblo, junto con la canción "¿Dónde está mi Hogar?" del compositor Frantisek Skroup, que se convirtió posteriormente en el himno nacional checo.

La tradición ubicaba los orígenes del Coral de San Venceslao en el siglo 14. Un cronista adscribió la composición al arzobispo de Praga y colaborador del emperador Carlos IV, Arnost de Pardubice. Sin embargo, el Coral de San Venceslao es mucho más antiguo. La súplica expresada en la canción - "da consuelo a los tristes, ahuyenta a todo lo malo" - insinúa que el coral pudo surgir entre los años 1278 y 1283 cuando Bohemia quedó sin rey y fue saqueada por tropas salvajes de Brandenburgo.

El himno a San Venceslao consistió originalmente de tres estrofas de cinco líneas que acababan con el estribillo "Kyrie eleison". Se trató de una simple oración dirigida a San Venceslao, duque de las tierras checas, para que rogara por sus fieles ante Dios y los protegiera durante la vida mundana. En las postrimerías del siglo 14 fueron agregadas dos estrofas más, una de ellas introdujo quizá hoy las palabras más conocidas de la canción: "San Venceslao, tú eres heredero de la tierra checa, acuérdate de tu pueblo ... No nos dejes perecer, ni a nosotros ni a nuestros sucesores".

En el siglo 18 la forma del Coral de San Venceslao se estabilizó en ocho estrofas. En la primera mitad del siglo 19, época de la dura germanización del país, alguien cambió la letra "da consuelo a los tristes, ahuyenta a todo lo malo" por "ahuyenta a los germanos - forasteros".

El canto a San Venceslao daba fuerza al pueblo checo durante la época siniestra de las Guerras Mundiales, y en 1918 los checos festejaron con él la independencia nacional.