Clase cosmopolita emergente: de aquí saldrá la élite del futuro

Aleš Jeník, foto: Michaela Danelová, ČRo

El estudio sociológico “Separados por la Libertad”, encargado por la Radio Checa, muestra que uno de los grupos más pequeños es la llamada “clase cosmopolita emergente”, que sin embargo, tiene una gran importancia de cara al futuro.

Aleš Jeník,  foto: Michaela Danelová,  ČRo

Solo el 12% de la población checa podría considerarse miembro de la que los sociólogos han llamado “clase cosmopolita emergente”. Esto es lo que se desprende del estudio sociológico “Separados por la Libertad”, que las agencias Median y STEM/MARK realizaron recientemente para la Radio Checa.

Aleš Jeník,  foto: Michaela Danelová,  ČRo
No obstante, este grupo tiene gran importancia, ya que según los especialistas aquí se encuentra el germen de la futura élite. Estas personas se caracterizan por su juventud, pues de media tienen siete años menos que las personas de la denominada “clase media asegurada”.

Para saber más al respecto de la vida de alguien que cumpla estos parámetros, la Radio Checa ha entrevistado a Aleš Jeník, un informático de unos 40 años que vive en Praga.

Su lugar de residencia no es extraño, la mayoría de la “clase cosmopolita emergente” vive en Praga o en el centro de otras grandes ciudades checas. Un gran número de estas personas se dedica a temas económicos o técnicos, como es el caso de Aleš Jeník.

“Me dedico al desarrollo de sistemas informáticos en empresas, cómo se conectan entre sí, cómo funcionan, y me centro en administrarlo”.

Su trabajo le permite trabajar donde quiera siempre que lleve consigo su ordenador portátil y su teléfono móvil. Aunque esto tiene un lado negativo, es muy difícil desconectarse del trabajo, especialmente cuando colabora con empresas que están en otros países.

En casa dirían que trabajo 24 horas al día los siete días de la semana.

Este asunto ha llegado a traerle problemas en casa, ya que tiene mujer y tres hijos.

“En casa dirían que trabajo 24 horas al día los siete días de la semana. Porque como proporcionamos servicios a Estados Unidos que está en otra franja horaria, hay trabajo que hacer que es por la tarde y por la noche”.

Es por ello que desde hace un tiempo ha decidido cambiar un poco su estilo de vida e intentar estar menos estresado. Como el propio Jeník confirma, llega un momento en que puedes llegar a odiar el trabajo.

“Llega un momento en el que ya no te gusta el trabajo, te molesta todo y se te empiezan a acumular las tareas. Entonces uno se da cuenta de que algo está mal”.

Otro de los puntos negativos de su trabajo es que lleva muchos años pasando 12 horas al día sentado, lo que le provocó numerosos problemas de espalda. Por este motivo, desde hace un año también practica algo de deporte.

Aleš Jeník,  foto: Michaela Danelová,  ČRo
Respecto a la vivienda, aunque actualmente tienen un piso que es de su propiedad, le gustaría construir su propia casa con jardín en Praga, para lo que tiene un terreno que heredó. Entre otras ventajas, cree que construirse una oficina en su futura nueva casa le evitará viajar tanto con el coche o en el transporte público a otras partes de Praga.

“Tengo ganas de tener ya construido aquí mi sitio de trabajo, así no tendré que ir ninguna oficina vieja”.

En opinión de Aleš Jeník, la República Checa tiene una situación envidiable, y cree que en general los checos no valoran la calidad de vida que pueden tener en este país.

“Me molesta que en este país mucha gente no valora lo bien que vivimos. No somos conscientes de que vivimos muy bien y no nos esforzamos en conservarlo y mejorarlo”.

A pesar de no tener demasiado tiempo libre, el señor Jeník tiene su propia organización sin ánimo de lucro. Su misión consiste en ayudar a muchas ONG a través de sus conocimientos informáticos.

“Tengo un proyecto con el que intento ayudar a varias ONG, relacionado con la tecnología. Entonces, en mi tiempo libre intento ayudarles, y hay unas 150 organizaciones con las que intentamos mejorar sus servicios, haciéndoles bases de datos de donantes, por ejemplo”.

Me molesta que en este país mucha gente no valora lo bien que vivimos.

Aleš Jeník y su familia no tienen problemas económicos y llevan una vida bastante acomodada. Aun así, Jeník señala que no hacen vacaciones caras a países lejanos porque consideran que es demasiado contaminante. Ellos prefieren viajar por la República Checa en tren y pasar un tiempo cerca de la naturaleza.

“Intentamos ir a algún sitio cada semana, alguna excursión, pero está claro que las tareas de la casa y las tareas organizativas nos quitan mucho tiempo. En vacaciones vamos principalmente por la República Checa, alquilamos alguna cabaña en algún sitio que todavía no hayamos visto. No vamos al extranjero de vacaciones porque no queremos dejar una gran huella de carbono, no volamos a la isla de Mauricio, por ejemplo. Y usamos más el tren”.

La “clase cosmopolita emergente” tiene una buena situación económica. Por ejemplo, el 41% ocupa algún puesto de dirección en su trabajo. Además, son con diferencia los que más dominan los idiomas occidentales y las nuevas tecnologías, lo que supone una gran ventaja laboral.

No obstante, un mayor porcentaje vive en pisos de alquiler que los miembros de la “clase media asegurada”. Y aquí reside uno de los mayores desafíos del futuro para esta clase de jóvenes: el precio de la vivienda en las grandes ciudades.

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