Algunos checos encarcelados en el extranjero no pueden ser extraditados

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Unos 200 ciudadanos checos cumplen actualmente penas en prisiones de diferentes países. Las leyes checas no posibilitan que sean extraditados bajo la condición de que cumplan su pena en las cárceles de su patria.

La extradición de presos checos es posible sólo basándose en un convenio multilateral del Consejo de Europa, firmado por unos cuarenta países. Sin embargo, el convenio no obliga a los signatarios a extraditar a sus presos ni estipula que, al ser extraditados, éstos deban cumplir la totalidad de la pena.

La extradición mutua funciona sobre todo entre los países comunitarios, según afirma el Ministerio de Justicia checo, agregando que la cooperación es peor con los países no europeos. Algunos de estos países están dispuestos a extraditar a los ciudadanos checos pero piden garantías de que los presos terminarán la pena en las prisiones checas.

Y precisamente en esto reside el problema. La extradición depende de la buena voluntad y el eventual consenso entre la República Checa y el país correspondiente. Chequia todavía no tiene una ley que posibilite que el preso extraditado cumpla toda la pena en caso de que el país que le extraditó lo exija.

Ésta es la razón, por ejemplo, por la que Tailandia sigue negándose a extraditar a dos ciudadanos checos, condenados a 50 años de prisión por narcotráfico. Todo parece indicar que estos dos checos, así como decenas de compatriotas condenados en muchos países por narcotráfico o por proxenetismo, no podrán ser trasladados a las cárceles checas.