Zoólogos checos a la caza de contrabandistas de especies protegidas en Indonesia

Zoólogos checos Tomáš Ouhel (a la izquierda) y František Příbrský

Dos zoólogos checos dirigen un equipo de informadores e investigadores en Indonesia que ya se ha apuntado varios éxitos en la lucha contra los contrabandistas y cazadores furtivos de especies amenazadas.

Los parques zoológicos dedican buena parte de su actividad a la conservación de especies amenazadas, pero no solo creando condiciones parecidas a las naturales para muchos animales mientras los exhiben al público o procurando su reproducción en cautividad. Pero también encontramos casos como el de Tomáš Ouhel, del zoo de Liberec, y František Příbrský, del de Ostrava, que viven a miles de kilómetros de las instituciones de las que dependen y sus investigaciones tienen mucho más de policiales que de científicas. Radicados en Indonesia, se dedican a investigar y perseguir a los cazadores furtivos y, sobre todo, a los contrabandistas que están acabando con especies como el miná de la Nias, un ave que es todo un símbolo nacional.

El miná de la Nias | Foto: archivo personal de Tomáš Ouhel y František Příbrský

Tomáš Ouhel, contó a la Radio Checa cómo ha transcurrido su trabajo en los últimos meses, para el que cuentan con una gran red de informadores entre los que se encuentran incluso antiguos cazadores furtivos.                     

“Gracias a la colaboración con la Facultad de Medio Ambiente de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, que filtran datos de Facebook y de tiendas online, tenemos una buena lista con los mayores comerciantes de especies. Empezamos a escribirnos con ellos, gracias a que tenemos a muchos investigadores, hasta llegar a una gran red que comercia con minás en grave peligro de extinción, que son las aves en las que nos centramos. Para marzo o abril ya teníamos relación con varios, hasta que nos centramos en uno que según la policía indonesia es uno de los diez mayores traficantes de aves del país”.

El miná de la Nias es el mayor de los minás, que vive en dos islas de Indonesia. Hasta hace poco se consideraba ya extinto, pero luego reapareció.

František Příbrský calcula que cada mes consiguen atrapar los cazadores furtivos a unos diez ejemplares. El mayor problema es, sin embargo, que utilizan métodos tan agresivos que por cada ave que consiguen cazar con vida, son muchas más las que mueren. Con semejantes números, es indispensable un esfuerzo como el que están llevando a cabo para salvar la especie, explica.

El miná de la Nias | Foto: archivo personal de Tomáš Ouhel y František Příbrský

“Tenemos un gran equipo de investigadores e informadores sobre el terreno y hemos conseguido atrapar en los últimos cuatro meses a cazadores furtivos con 22 minás, mientras que calculamos que quedan en la isla principal, como máximo, unos 500 ejemplares, que deberían ser en realidad más bien unos 300, así que es una proporción importante de la población total. Ahora estamos investigando una población menor en otra isla donde también los cazan, pero cifras concretas no sabemos, y es algo muy importante porque estamos hablando de las últimas decenas o centenares, y los cazan por decenas, así que si no hacemos algo ahora, sucederá que realmente un día se extinguirá el miná de las Nias”.

La investigación transcurre tanto online como en persona, y tanto en oficinas, como en la propia selva. En el caso de los dos investigadores checos es, ante todo, delante del ordenador, pero no solo. Su ayuda a la Policía fue indispensable para el buen fin de la gran operación de este año, cuenta Tomáš Ouhel.                       

“En la operación de esta primavera contra un contrabandista que tenía minás, gatos de bengala y que había vendido hasta un elefante de Sumatra, o sea, que era un pez gordo, ayudamos a la Policía con la coordinación, porque ellos no sabían ni cuánto dura ese flirteo con el vendedor antes de que se fie de ti. El investigador tiene que llegar a establecer una relación de casi intimidad con él hasta que empiecen a fluir los correos. Fueron unos cuatro meses de trabajo previo, pero luego ya las cosas se aceleran, cuando se sabe que esa persona tiene todo eso en su casa gracias a la comunicación y los vídeos que manda”.

Pero su labor no termina ahí. En países como Indonesia, si el contrabandista tiene buenos contactos, puede evitar la pena de cárcel o las multas a las que se enfrenta, por eso cuentan también con un equipo legal que hace seguimiento de cada caso e intentar que se cumpla la ley.

Autores: Daniel Ordóñez , Miroslav Harant
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