Una noche en Praga marcada por el ritmo cubano

Atarés, foto: www.atares.cz

Cha-cha-chá, salsa, merengue, entre otras tendencias musicales, fueron los ritmos que tocaron los miembros del grupo Atarés en el Centro Cultural Novodvorská de Praga para celebrar una fiesta cubana.

Banderas de Cuba, carteles publicitarios e imágenes de artistas del país adornaban las paredes de la sala de conciertos del Centro Cultural Novodvorská para conseguir un entorno donde todos se sintieran como si estuvieran en la misma Habana. ‘Kubánský večer’, lo que significa noche cubana. Así se presentaba el evento donde asistió un público checo deseoso de pasar unas horas escuchando música tradicional del país y por qué no también, de mover sus caderas al compás del son cubano.

El evento estuvo marcado por el concierto del grupo Atarés. Un grupo formado por cinco músicos, de los cuales sólo uno de ellos es cubano. No obstante, entre todos logran conseguir una explosión de ritmos latinos que no deja indiferente al público. El guitarrista y vocalista principal de Atarés, Francisco Hernández, explica por qué la música latina atrae tanto a la gente.

Atarés,  foto: www.atares.cz
“Aquí la música, en República Checa, que hacemos con este grupo, le gusta mucho a la gente porque todo lo que es latino, con el ritmo latino, la parte de África, todo esto gusta e interesa en esta parte de Europa que de por sí es fría”.

Junto al grupo musical, también actuó una pareja de bailarines de salsa. Ivanita, a pesar de ser checa, demostró sus dotes como bailarina y consiguió que algunos de los asistentes a la fiesta acabaran la noche con un contoneo de caderas. Aún y así, es algo muy difícil de conseguir, puesto que la mayoría de los checos no están acostumbrados a bailar estos géneros musicales. Pero para solventar este problema están grupos como Atarés, que trasladan la esencia latina a cualquier parte del mundo. Y lo hacen siempre de una manera amena y divertida como asegura Francisco Hernández.

Francisco Hernández,  foto: www.atares.cz
“El problema es que son muy fríos, entonces es muy difícil mover un público en esta parte de Europa y hacerlos bailar. En el caso de nuestro grupo, hacemos una música para divertirnos, para bailar, para participar en los eventos, actividades, fiestas, cumpleaños, lo que aparezca”.

Fue una noche con esencia cubana en la que incluso se pudieron degustar cócteles como el mojito o la piña colada.

Autor: Marta Agraz
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