Un proyecto checo que puede ayudar a viticultores argentinos

Foto ilustrativa: Filip Jandourek, ČRo

Un proyecto piloto checo en los campos vinícolas de Argentina ha demostrado que la tecnología podría ayudar a mejorar la producción de vino en las regiones más áridas.

Foto ilustrativa: Filip Jandourek,  ČRo

La producción de vino en Argentina puede mejorarse mediante el uso de SIMONA, un sistema checo de optimización de riego que se ha estado probando a través de un proyecto piloto en el país latinoamericano.

El proyecto, que ha contado con financiación de la Agencia de Desarrollo de la República Checa, está coordinado por la empresa checa Lesprojekt, que se dedica al desarrollo de tecnología agrícola.

En Radio Praga pudimos hablar con la principal investigadora del proyecto, Zuzana Boukalová, doctora en hidrogeología, quien nos dio más detalles acerca de los trabajos que llevaron a cabo en la provincia de San Juan, en Argentina, en colaboración con la Universidad Nacional de San Juan.

Zuzana Boukalová,  foto: Enrique Molina
La novedad consiste en la recopilación de unos datos mediante sensores que pueden ayudar a los agricultores a saber las condiciones del terreno sin necesidad de desplazarse, ya que las dimensiones de Argentina hacen que ir de un sitio a otro requiera bastante tiempo, como señala Boukalová.

“Argentina es un país muy grande. Y en la provincia de San Juan las fincas están muy lejos unas de otras. Tienes que ir dos horas allá, y dos horas para regresar. Y si lo tienes en una pantalla en tu oficina será mejor, ahorras mucho tiempo, mucho esfuerzo”.

Tras experimentar en el terreno cómo funcionaría, ahora han recibido financiación para preparar un plan de negocio, y esperan posteriormente recibir financiación para realizarlo en toda su extensión. En opinión de Boukalová, este sistema puede ser de gran ayuda en las regiones agrícolas áridas, y espera que en el futuro pueda llevarse a más regiones de Argentina.

“Por eso hemos investigado esta red de sensores que hemos probado allá, en Valle de Pedernal. Y ahora mismo hemos recibido un dinero para desarrollar un plan de negocio, para hacerlo allá en una finca que se llama Eco Humus, y ojalá recibamos otro dinero para la realización, y hacerlo en el terreno. Es una ventaja que esta finca Eco Humus no es solamente una finca ordinaria, sino que también sirve para la educación de los agricultores. Y desde allí pueden transferir esta red de sensores a otras fincas si hay interés”.

El funcionamiento de este sistema se basa, como hemos dicho, en la recopilación de datos mediante unos sensores, después, estos datos se transmiten y se almacenan en Internet, donde a través de un programa pueden ser visualizados por los usuarios. Como insiste Zuzana Boukalová, tener acceso a estos datos puede ahorrar tiempo a los agricultores.

“Se pueden juntar en Internet, en un almacén. Y alguien desde la oficina puede ver cómo está el agua subterránea o el agua para riego. Y se puede decidir más fácilmente, no se necesita salir y medir el agua en el terreno. Eso puede salvar mucho tiempo”.

La red de sensores que utiliza SIMONA puede ofrecer diferentes datos sobre el terreno.

“Se colocan los sensores en los viñedos. Estos sensores están puestos en algunos nodos, algunos sitios donde se puede colocar cualquier sensor que tenga salida digital y puede medir diferentes características físicas, como la humedad, la temperatura, o el viento”.

El proyecto, que ha contado con financiación de la Agencia de Desarrollo de la República Checa, está coordinado por la empresa checa Lesprojekt, que se dedica al desarrollo de tecnología agrícola.

Pero antes de poner el sistema es necesario investigar el terreno para conocer sus características y descubrir qué partes son más representativas, ya que algunas zonas son más permeables que otras. De esta manera es posible asimismo colocar menos sensores, lo que redunda también en que el precio final sea menor.

“Es importante investigar algunas partes que representen el viñedo por sus características. Y estos datos hablan por el área que están representando. Y si estos datos se juntan con los datos de las estaciones hidrológicas y otras informaciones que podemos recibir, después hablan muy bien sobre la situación que hay ahora y qué puede pasar en el futuro”.

Este proyecto piloto que se realizó en Valle de Pedernal fue de gran importancia para conocer cómo es el proceso real y dónde es más adecuado situar la red de sensores, sin embargo, la zona no es de las peores en cuanto a disponibilidad de agua. Su aplicación allí sería útil para optimizar el manejo del agua, pero no estrictamente necesaria.

Es por ello que tras las primeras pruebas, ahora desean llevar el sistema a zonas más problemáticas.

“Pero en Valle del Tulum, donde se usa agua de los diques y está muy limitada, allí la optimización es más importante, y por eso estamos moviéndonos de Valle de Pedernal a Valle de Tulum para ayudar a las fincas que están allá”.

Por otro lado, no solo era importante tener la tecnología necesaria, sino que no interfiriese en el trabajo de los agricultores. Un aspecto más importante de lo que parece. El proyecto tiene también una parte social de cómo hablar con la gente, entender sus problemas y responder a sus necesidades. Añade Boukalová que para ellos era muy importante hacerlo de forma que no molestase a los agricultores.

“Lo más importante es cómo sacar la información del terreno. Y por ejemplo, fue un poco difícil investigar la situación de cómo poner los sensores para que no molesten a los agricultores en los viñedos”.

La cooperación con los argentinos es muy chévere, de verdad lo estamos disfrutando

Los artífices de este proyecto creen que sería posible expandirlo a más zonas de Argentina. Por ahora, todo está preparado para implementarse, pero la siguiente fase todavía espera recibir financiación.

Han preparado un proyecto que han presentado ante la Agencia de Desarrollo de la República Checa. Supondría el primer proyecto de dicha agencia en Argentina, por lo que hay interés de abrir un nuevo mercado. Zuzana Boukalová recalca su deseo de que el sistema de optimización de riego pueda llegar a otras zonas.

“En la parte argentina yo sé que está aceptado, pero todavía no sabemos los resultados en la República Checa. Pero si sale eso también, puede facilitar la transmisión de este piloto a otros sitios en la provincia de San Juan, y también ojalá a la provincia de Mendoza, donde hay muchos viñedos también”.

Para ella, además de una labor que ayuda a los agricultores, estos trabajos suponen una experiencia personal fantástica y está muy contenta con el trato recibido en Argentina.

“La cooperación con los argentinos es muy chévere, de verdad lo estamos disfrutando”.

Como vemos, la cooperación entre empresas tecnológicas e investigadores del medio ambiente puede traer interesantes proyectos de desarrollo local que ayudan a facilitar la vida de los trabajadores del mundo agrícola. Esperamos que la colaboración entre checos y argentinos siga adelante.

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