Se homenajea a los pilotos checoslovacos de la RAF

A Liberator crew of No. 311 (Czechoslovak) Squadron RAF

Por segundo día consecutivo prosiguen en Chequia las conmemoraciones del 70 aniversario del regreso a casa de los pilotos checoslovacos que durante la Segunda Guerra Mundial combatieron a los nazis en las filas de la Real Fuerza Aérea. A pesar del gran heroísmo de esos pilotos, lo que les tocó vivir a su regreso, representa una mancha negra en la historia del país.

“Los aviones de combate Spitfire sobrevolaron la capital y luego aterrizaron en el aeropuerto de Ruzyně”. Así comenzaba hace 70 años un reportaje de la Radiodifusión Checoslovaca, que informaba sobre el regreso de los pilotos checoslovacos desde Gran Bretaña, al acabar la Segunda Guerra Mundial. En Praga les dieron la bienvenida sus familias, así como centenares de otras personas.

Siete décadas después los checos vuelven a rendir homenaje a los pilotos que en las filas de la Real Fuerza Aérea lucharon también por la libertad de su Patria. Además de actos en homenaje a los pilotos caídos en combate efectuados este jueves en Dejvice y Klárov, en la capital checa, en el área del Castillo de Praga ha sido expuesta este viernes una réplica del Spitfire.

Emil Boček, foto: Zdeněk Zajíček
Los checoslovacos formaron uno de los mayores grupos de extranjeros en la Real Fuerza Aérea durante la Segunda Guerra Mundial. Unos 2.500 ciudadanos de este país se marcharon en 1939 de Checoslovaquia ocupada por los nazis, y atravesaron media Europa para poder participar activamente en operaciones bélicas contra la Alemania de Hitler. Además de pilotos, trabajaron como mecánicos, radiotelegrafistas y navegadores. Nunca se sabía si los pilotos iban a regresar de las operaciones, recuerda uno de ellos, el veterano de guerra Emil Boček.

”Exitoso era cada vuelo del que uno regresaba. Porque cuando despegábamos, nadie sabía si íbamos a regresar o no. Lo importante era que no tuviéramos miedo y no pensáramos en el peligro al que nos enfrentábamos. Yo me tranquilizaba convenciéndome de que a mí nunca me iba a pasar nada malo”.

Boček iba a cumplir los 17 años de edad cuando abandonó la Checoslovaquia ocupada. En la RAF trabajó primero de mecánico y más tarde llegó a ser piloto. Durante la guerra participó en 26 operaciones aéreas contra el enemigo, según contó.

”Comenzamos a volar en los Spitfire. Cierta vez, inmediatamente después de despegar me falló el motor. Todavía me encontraba sobre el aeropuerto. La mayoría de las veces esos casos terminan con la muerte del piloto. Pero mi caso demuestra que si uno tiene suerte, sobrevive”.

Los pilotos checoslovacos se anotaron éxitos en especial en la histórica batalla de Inglaterra de 1940. Entre los más exitosos figuró Josef František, quien en el curso de un solo mes derribó 17 aviones enemigos. Otros destacados pilotos fueron Karel Kuttelwascher y Alois Vašátko. Josef František, al igual que otros 500 pilotos de este país, perdió la vida en combate aéreo.

A los pilotos que regresaron a Checoslovaquia al finalizar la guerra no les esperaba un feliz futuro. Tras ser recibidos con ovaciones a su regreso de Gran Bretaña en agosto de 1945 y calificados de héroes, pasado algún tiempo, al llegar al poder los comunistas en febrero de 1948, todo cambió. Fueron despedidos de las Fuerzas Armadas, acusados de espionaje para las potencias de Occidente, perseguidos y algunos incluso encarcelados y torturados.

Los pilotos checoslovacos de la Real Fuerza Aérea fueron rehabilitados hasta después de 1989, tras los cambios democráticos en el país.