Satisfacción en el Gobierno por el pacto migratorio de la UE. Alta traición, dice la oposición

Los refugiados de Ucrania

El Gobierno checo celebra el histórico pacto migratorio y de asilo alcanzado por los Veintisiete, que introduce conceptos como ‘solidaridad flexible’ o el pago a un fondo común por no aceptar a los refugiados que corresponda según cuotas. Praga quedó eximida de este pago por el alto número de refugiados ucranianos que ya tiene. La oposición habla de alta traición.

Si hay una cuestión que levanta ampollas entre los miembros de la UE es la migración y el asilo a los refugiados, como quedó patente en la crisis de mediados de la década pasada. Diferente exposición a la llegada de inmigrantes según la posición geográfica y diferentes sensibilidades sociales que durante largos años han impedido alcanzar cualquier tipo de pacto. Por eso, cuando los ministros del Interior de los Veintisiete llegaron a un acuerdo la semana pasada, incluso muchos de los actores implicados se vieron sorprendidos.

Vít Rakušan | Foto: René Volfík,  Český rozhlas

A groso modo, el pacto establece cuotas de reubicación entre los estados miembros, pero cada país puede rechazar unilateralmente a cualquier refugiado bajo pago de 20.000 euros a un fondo común de solidaridad. Que cada Estado pueda decidir en última instancia responde a la reivindicación expresada por Praga durante años, según defendió para la Radio Checa el ministro del Interior, Vít Rakušan.

“La mayor ventaja de lo que la República Checa ha perseguido desde hace muchos años radica en que las cuotas obligatorias de reubicación de migrantes, esto es, que a un Estado le digan que tiene que aceptar a tantos migrantes en su territorio, es algo que se acaba. Es una posición defendida por la República Checa a largo plazo que respetamos como Gobierno y me alegro de que estas cuotas obligatorias no aparezcan en este pacto de migración”.

La oposición, el movimiento ANO y el partido Libertad y Democracia Directa, no lo ve exactamente así. El pago ya establece una obligación que rechazan de pleno. La definida como solidaridad flexible, en dichas condiciones sigue siendo una solidaridad obligada, que consideran inaceptable y acusan incluso de alta traición al ministro del Interior por negociar en Bruselas a sus espaldas.

Tomáš Zdechovský | Foto: Filip Jandourek,  Český rozhlas

Lo cierto es que ni siquiera entre los partidos de la coalición de Gobierno hay sintonía total. El propio eurodiputado del gubernamental Democristiano Partido Popular (KDU-ČSL), Tomáš Zdechovský, también criticó el pacto para la Radio Checa.

“La solidaridad obligada significa que antes los Estados podían ofrecer su capacidad, pero ahora es algo que tienen que hacer en cualquier caso, o si no, si no la ofrecen, si la Policía no colabora, si no se ofrece el material que vayan a pedir otros estados, entonces hay que pagar”.

La oposición ha llevado a la Cámara Baja el cambio en la legislación europea, pero el ministro del Interior insiste en que no entiende qué podían haber negociado mejor si, de hecho, logró junto a otros países, una excepción en el pago por cada refugiado reubicado no aceptado, explicó Rakušan.

Los refugiados de Ucrania | Foto:  Lukáš Milota,  Český rozhlas

“La República Checa ha conseguido negociar una excepción fantástica. En este momento, en el que estamos afectados por una ola de inmigración de Ucrania y más del 3% de la población es ucraniana, Chequia, Polonia y los países bálticos, los más afectados, no van a tener que aportar nada al mecanismo de solidaridad por el momento. Esto lo subrayaría dos veces cuando se dice lo de la alta traición y me centraría en el resultado: no habrá reubicación de inmigrantes y como país afectado por la inmigración, no pagaremos nada al presupuesto de solidaridad”.

Según informaciones aparecidas la semana pasada en Euronews basadas en testimonios de diplomáticos cercanos a las negociaciones, la República Checa, junto a Bulgaria, Malta, Lituania y Eslovaquia, en realidad, se habrían abstenido en la votación del nuevo pacto de migración y asilo que, por el momento, sigue siendo provisional. En contra habrían votado únicamente Polonia y Hungría, cuyos dirigentes, hay que decir que de forma poco sorpresiva, criticaron públicamente un acuerdo que consideran inaceptable.

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