Redada de la Policía en el Banco Checo de Exportación

Foto: ČTK

La Policía Anticorrupción Checa intervino ayer las oficinas del Banco Checo de Exportación y de la Compañía de Garantía y Seguros de Exportación (EGAP), además de las sedes de algunas empresas privadas. Se sospecha que desde estas instituciones se desviaron a empresas extranjeras unos 300 millones de euros.

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Podría tratarse del mayor caso de expoliación de una empresa pública de los últimos años. La Policía Anticorrupción realizó este miércoles una redada en diversos puntos de la República Checa, interviniendo las sedes del Banco Checo de Exportación, de la Compañía de Garantía y Seguros de Exportación (EGAP) y de las empresas PSJ Jihlava y Sklostroj.

Aunque las autoridades no han querido dar detalles, a nadie se le escapa que la operación policial está relacionada con el reciente descubrimiento de movimientos sospechosos de dinero en estas instituciones. Según reveló la Policía el año pasado, el Banco Checo de Exportación concedió créditos de manera irregular a varias empresas extranjeras entre 2005 y 2011 por valor de unos 300 millones de euros.

Esta entidad financiera es propiedad del Estado y su cometido es prestar dinero a un tipo de interés bajo a empresas que deseen comprar productos checos. De acuerdo con el analista Petr Holub, del diario Mladá Fronta Dnes, en algunos casos este crédito se otorgó violando las reglas.

“Consistía en que algún empresario extranjero, casi siempre de Rusia, obtenía del Banco Checo de Exportación un préstamo de más o menos 30 millones de euros, y con ese dinero compraba maquinaria o servicios de empresas checas, como PSJ Jihlava o Sklostroj. Esta última compañía proporcionaba maquinaria para construir fábricas de vidrio a una empresa rusa. Luego la empresa quebró y no pudo devolver el préstamo. El crédito estaba avalado, pero los avales, sin excepción, no tenían valor alguno”.

El Banco Checo de Exportación se quedó así en este y otros casos sin ver devuelto el crédito prestado, de forma que el dinero perdido lo tendrán que pagar los contribuyentes checos. Por su parte, los millones de euros extraviados cayeron en manos de los proveedores de estas empresas en quiebra, en muchos casos compañías de dudoso origen con sede en paraísos fiscales, según datos de la Televisión Checa.

La Policía Anticorrupción investigó 12 proyectos de concesión de crédito, de los que siete resultaron haber sido otorgados irregularmente, sin garantía de ser devueltos. La cuestión es por qué estas irregularidades pasaron inadvertidas durante tanto tiempo, prosigue Holub.

“Aquí parece lo más probable que, o bien el Consejo de Inspección no lo supo ver o que los directivos no le informaron. La Contraloría General del Estado advierte precisamente de que había circunstancias o detalles esenciales de los contratos sobre las que los directivos no habían informado al Consejo de Inspección”.

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En el punto de mira de la Policía se encuentran el ex director general de Comercio, Jiří Skruhy y la antigua responsable del departamento comercial del Banco Checo de Exportación, Miroslava Hrnčířová.

Por su parte la Compañía de Garantía y Seguros de Exportación, que también tiene la potestad de otorgar créditos, concedió préstamos para la construcción de una fábrica de vidrio en Rusia propiedad de la familia Sadovský. La empresa consiguió el dinero en un momento en que estaba claro que no podía devolver otros créditos anteriores.

Autor: Carlos Ferrer
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