Récord de trasplantes en el IKEM de Praga, entre ellos uno de cinco órganos a la vez

Bartoloměj Pešta, foto: ČTK

El Instituto de Medicina Clínica y Experimental de Praga (IKEM) logró el año pasado un número récord de trasplantes, nada menos que 484. De las intervenciones realizadas destaca un hito a nivel mundial: el trasplante con éxito de cinco órganos en una misma operación.

Bartoloměj Pešta, foto: ČTK
Una disfunción del aparato digestivo le hizo la vida imposible a Bartoloměj Pešta. Su cuerpo no procesaba el agua correctamente y se le quedaba almacenada en el vientre, llegando en ocasiones a los 13 litros. Regularmente se veía obligado a acudir al hospital para que se la extrajeran. Finalmente fue sometido en el Instituto de Medicina Clínica y Experimental, el IKEM, a una arriesgada operación de diez horas en la que se le trasplantaron nada menos que cinco órganos: estómago, bazo, páncreas, hígado e intestino delgado.

La intervención fue un éxito y puso al IKEM en el punto de mira internacional. Pešta actualmente se halla en las fases finales de su recuperación y esta semana ha comparecido ante los medios de comunicación para dar cuenta de su estado.

“Ahora ya tomo comida normal e intento volver a hacer vida normal. Me siento bien”.

Este buen resultado hay que valorarlo teniendo en cuenta los riesgos que conlleva este tipo de operaciones y que se dan además por partida doble, como explica Jiří Froněk, director de la Clínica de Cirugía de Trasplantes del IKEM.

Jiří Froněk, foto: ČTK
“Todo comienza en la sala de operaciones. Los órganos que trasplantábamos estaban, para conservarse bien antes de la operación, inmersos en un líquido conservante helado. En el momento en el que soltamos las llamadas grapas, el paciente recibe una gran cantidad de líquidos muy fríos, y su temperatura baja, o puede bajar, a niveles poco compatibles con la vida, o que pueden ocasionar complicaciones importantes. Luego por supuesto sigue la respuesta inmunitaria del organismo, de la que sabemos, que esperamos y a la que reaccionamos antes de que suceda, suministrando al paciente inmunodepresivos”.

De hecho, aunque el estado del paciente es actualmente estable, todavía es mejor no confiarse. Pešta debe proseguir con la medicación y recibir seguimiento, comenta Froněk.

“Comprobamos las funciones de cada órgano, controlamos el nivel de los medicamentos para ver si son efectivos y que todos los fármacos incluidos los inmunodepresivos están funcionando, sobre todo en cuanto al intestino delgado”. Este tipo de operación se repitió una vez más a finales de 2014, y aunque todavía es pronto para decir que fue exitosa, la paciente evoluciona favorablemente.

Casi 500 trasplantes al año

Los dos trasplantes multiviscerales evidencian la capacidad y nivel del IKEM, que con el tiempo se ha convertido en el mayor centro de su clase en la República Checa y uno de los más importantes de Europa Central. Solo el año pasado se realizaron en el IKEM 484 trasplantes, lo que supone una cifra récord y el 60% de este tipo de intervenciones realizadas en el país. Cada semana se realiza un promedio de 10 operaciones en las que el paciente recibe más de un órgano. El tipo de trasplante más numeroso es el de riñones, con 507 casos, y el de mayor crecimiento el de hígado, del que se efectuaron en 2014 el número récord de 119. Las elevadas cifras se deben a la aplicación de una nueva técnica que permite dividir un riñón o un hígado entre dos pacientes, explica Froněk.

Bartoloměj Pešta y Jan Pirk, foto: ČTK
“Significa dicho simplemente que si el hígado es de excelente calidad lo dividimos en dos. Y si la calidad es peor y el órgano es grande, y no tenemos un paciente de gran tamaño, lo reducimos para adaptarlo al receptor”.

Los órganos más delicados para ser trasplantados son los pulmones, e inmediatamente después el corazón. En este último caso los cardiocirujanos se enfrentan además a la falta de donantes. En el IKEM planean solucionar esta dificultad mediante corazones artificiales, lo que podría funcionar bien sobre todo con pacientes de mayor edad, indica el cardiocirujano Jan Pirk.

“Todo está cosido dentro, pero sale de él un cable. Cuando consigamos resolver cómo hacer que la batería sea lo suficientemente pequeña y al mismo tiempo con gran capacidad, que aguante digamos 3.000 ciclos de recarga, y podamos insertárselo todo al paciente, entonces creo que podremos en buena medida reemplazar con ellos el trasplante de corazón”.

Un país puntero en donaciones

El año pasado fue también un éxito en otros sentidos. Por primera vez el número de trasplantes superó a la cantidad de pacientes en lista de espera para recibir un nuevo órgano. También se produjeron menos muertes de pacientes durante el periodo de espera, un total de 75. De hecho la media de tiempo de espera para recibir un trasplante es en Chequia de un año, mientras que en el resto de países europeos hay que esperar entre dos y tres años.

Bartoloměj Pešta, foto: ČTK
De acuerdo con Jiří Froněk, el reto del IKEM, más que avanzar en el tipo de trasplantes, es poder atender a más gente.

“El objetivo no es seguir las tendencias en cuanto a trasplantes, sino ofrecer a los ciudadanos checos todos los tipos posibles de trasplante que necesitan. Eso significa todo el espectro de trasplantes, que me atrevo a decir que hemos alcanzado en los últimos tres años, pero también el número de intervenciones. Al menos en el IKEM ha crecido el número de trasplantes en un tercio, lo que ayuda a que la población sea atendida lo mejor posible”.

En la República Checa realizan trasplantes también centros similares en Brno, Ostrava, Pilsen, Olomouc, Hradec Králové y en el hospital praguense de Motol, cada uno con sus especialidades. Así mientras que en Motol se dedican más a riñones y pulmones, en Brno se trasplantan más corazones e hígados. En la República Checa hay 26,3 donantes de órganos por cada millón de habitantes, lo que sitúa al país entre los cinco más activos en este sentido de Europa, y entre los diez con mayor proporción de donantes de todo el mundo.