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6) El terrier checo, un perro bohemio de pura cepa

El terrier checo

El terrier checo ha pasado de ser un perro de caza a un fiel y atento compañero del hombre.

El terrier checo | Foto: Martina Urbanová

Un perro de caza con naturaleza controlable, patas bajas y pelo de fácil mantenimiento fue el objetivo de encaste llevado a cabo por el cinólogo checo František Horák. Tras dos años de trabajo, en 1949 nació el primer terrier checo, una raza canina activa, saludable y resistente. La cinóloga Vladimíra Tichá explica las raíces del perro.

“František Horák quería criar un pequeño perro de madriguera checo. Juntó dos terriers: un sealyham terrier y un terrier escocés. El pelaje de los sealyham, como los scot, se cuida mediante la técnica del trimming, es decir, arrancado de pelo, que es un trabajo bastante molesto, así que a los terriers checos simplemente les cortaba el pelo”.

El terrier checo | Foto: Martina Urbanová

La altura de los terriers checos es como máximo de 29 centímetros y no pesan más de diez kilos. Su estructura es sólida y musculosa. Se caracterizan por una cabeza prolongada con barba y cejas marcadas. Los colores más frecuentes de su pelaje ondulado son el gris, el blanco o el marrón café. La raza checa pertenece a los terrier más mansos, que se caracterizan por un gran apego a su familia y desconfianza con personas desconocidas. No obstante, disponen de buenas habilidades de caza, prosigue Tichá.

“Conozco a un criador que lo lleva a buscar la caza, el perro lleva esta habilidad dentro. Por lo demás, este terrier es checo de pura cepa. Es un poco vago, muy glotón, y por ello tiende a engordar. Por lo demás, es un perro amistoso, gracias a su recorte no suelta pelo, así que también es adecuado para vivir en un departamento”.

El terrier checo | Foto: Martina Urbanová

En la actualidad, el terrier checo apenas se usa para la caza aunque aún hay personas que la practican con uno de ellos. Más bien se ha convertido en una raza social que ama a su familia, se lleva bien con los niños y no es nada agresivo, afirma Tichá.

El terrier checo | Foto: Martina Urbanová

“Llevo más de 40 años participando en jurados en competiciones de perros y no recuerdo que alguno me haya gruñido o algo parecido. Conozco a una señora que entrenaba a un terrier checo para personas discapacitadas. Le quitaba los calcetines, le ponía los guantes, le entregaba el teléfono móvil y abría la nevera. A un terrier checo se le puede enseñar mucho. Pero no es un perro para hacer recorridos turísticos de 50 kilómetros, tiene las piernas más cortas y probablemente le dolerían”.

Se adapta bien a la vida tanto en la ciudad como en el campo. Aprenden con facilidad nuevos comandos y habilidades. En 1963, la raza fue reconocida por la Federación Canina Internacional.

En 1963, la raza fue reconocida por la Federación Internacional Canina.

El terrier checo | Foto: Martina Urbanová