Presidente Klaus agradeció a Austria su ayuda en 1968

Václav Klaus (Foto: CTK)

El presidente checo, Václav Klaus, se reunió el miércoles con su homólogo de Austria, Heinz Fischer, en Mikulov, Moravia del Sur, para recordar a las víctimas de la ocupación de Checoslovaquia del 21 de agosto de 1968. Klaus valoró el respaldo brindado entonces por Austria a miles de ciudadanos checos que emigraron tras la invasión.

Václav Klaus y Heinz Fischer (Foto: CTK)
Los presidentes de la República Checa y Austria, Václav Klaus y Heinz Fischer, respectivamente, se reunieron en Mikulov, ciudad situada en la frontera checo-austriaca. En 1968 cruzaron la línea entre los dos países miles de ciudadanos checoslovacos en busca de refugio.

Austria fue la primera en abrir sus puertas a los refugiados checoslovacos, brindándoles su ayuda y respaldo, destacó el presidente checo.

“Tras la ocupación, miles de ciudadanos checos aprovecharon la posibilidad de huir a Austria, que no vaciló en protegerlos. Entre ellos se encontraba mi hermana, que pasó los primeros meses de la invasión en uno de los campos para refugiados”, dijo Klaus.

El presidente austriaco sostuvo que la ayuda a los emigrantes checoslovacos en 1968 representa un capítulo importante en la historia de su país. Austria acogió entonces a casi 200 mil checoslovacos.

Václav Klaus (Foto: CTK)
Heinz Fischer recordó en este sentido el papel del entonces embajador austriaco en Checoslovaquia, Rudolf Kirschläger. Según destacó el mandatario austriaco, fue un decidido defensor de los derechos humanos. “Al ver la gente desesperada que solicitaba refugio, ordenó la concesión masiva de visados. Por su firme postura durante la ocupación soviética de Checoslovaquia fue posteriormente condecorado por el Estado checo”, dijo Fischer.

En cuanto a los regímenes comunistas, Heinz Fischer afirmó que jamás les había considerado capaces de solucionar los problemas económicos y sociales. Václav Klaus rechazó por su parte las opiniones de que el objetivo del proceso reformista conocido como Primavera de Praga fue cambiar el socialismo y ponerle un rostro humano. El presidente checo sostuvo que no se trató de una mera lucha entre comunistas mejores y peores, sino de un intento de la nación de transformar el país y establecer un régimen nuevo.