Praga desde el agua: así es vivir en una casa-barco sobre el río Moldava
¿Vivirían en una casa flotante sobre el río Moldava? Descubrimos esta experiencia poco común que, entre tantas otras, tiene para ofrecer la siempre sorprendente Praga.
A través de la ventana rectangular del living se asoman las dos torres de la Basílica de San Pedro y San Pablo de Vyšehrad. El interior de la vivienda es espacioso y cuenta con un cuarto de huéspedes, una habitación principal, un cuarto de baño igualmente amplio con ducha y hasta una terraza interna con parrilla incluida. En principio, nada indicaría que nos encontramos en una casa flotante sobre el río Moldava. Nuestra percepción cambia cuando observamos a través de un ojo de buey y notamos que nuestros vecinos más cercanos son unos patos y cisnes y se desplazan con total parsimonia por las aguas calmas que también soportan a esta vivienda.
Según Catherine, quien ha estado habitando este particular hogar por más de un mes, es fácil olvidar que su actual vivienda se encuentra sobre el agua.
Nos encontramos en la terraza interna de la casa flotante e intentamos no distraernos con la presencia de una parrilla que, en un día despejado como este, invita a preparar un buen asado o barbacoa.
“Es exactamente como un apartamento normal. El agua que sale del grifo es potable, no sé exactamente de dónde la sacan. Pero ha sido perfectamente potable, eso lo puedo asegurar. Tenemos Wi-Fi, tenemos calefacción, incluso aire acondicionado. Así que todo ha sido muy normal”.
Antes de mudarse, sin embargo, esta joven oriunda de Canadá tenía algunas reservas sobre cómo sería verdaderamente vivir en un lugar de estas características.
“Inicialmente pensé que iba a ser un espacio muy reducido, una casa flotante muy, muy pequeña. Y sí hay algunas casas flotantes más pequeñas por aquí, pero la nuestra es bastante grande. Así que supongo que esa era mi principal preocupación aunque al final resultó no ser un problema, al menos en este caso. Creo que fue todo lo que imaginé y más. Me encanta, lo encuentro muy tranquilo”.
Un sueño hecho realidad
Los amigos y familiares de Catherine también responden con algo de escepticismo cuando ella les cuenta que está viviendo aquí. Sin embargo, suelen cambiar rápidamente de opinión cuando ven imágenes o videos del lugar. Ella misma no había pensado en esta opción cuando tuvo que comenzar a buscar un alquiler temporal, dado que su departamento debía someterse a una profunda renovación. Pero un anuncio inesperado revivió un deseo que siempre había tenido. La “magia” del algoritmo de Airbnb es como el agua que nos rodea: no la vemos, pero hace que todo lo que toca siga su curso.
“Yo diría que, en realidad, es muy divertido. Siempre quise vivir en una casa flotante, pero no me parecía muy probable. Así que cuando se presentó la oportunidad, me puse contenta y creí que era el momento para hacerlo. El barco está en una ubicación excelente, muy céntrica, así que ha sido genial. Desde aquí, es fácil llegar a cualquier lado, sin problemas puedo visitar a mis amigos y volver a casa. Además, caminar por la zona es muy bonito. Las vistas desde el barco son espectaculares y podemos ver muchos animales flotando alrededor, como patos y cisnes. Ha sido muy divertido”.
Ideal para una estadía corta
A pesar de que todo parece mantenerse a flote, la experiencia de vivir en este lugar puede que no sea la mejor en los meses más fríos del año, que no son pocos en este país. Sin embargo, cuesta encontrar otros puntos negativos.
“Honestamente, diría que ese es el único pequeño inconveniente. Todas las habitaciones tienen calefacción, así que el dormitorio es agradable y calentito por la noche, así que eso está bien. Pero las habitaciones más grandes, como la sala de estar y la cocina, sí se enfrían un poco más, y creo que es porque están justo encima del agua, es inevitable. Así que ese sería prácticamente el único inconveniente que tengo, pero tampoco es un gran problema. Intenté convencer a mis padres de que vinieran desde Canadá para quedarse un tiempo con nosotros en el barco, pero creo que el momento no es el mejor. Pero definitivamente lo recomiendo. No tiene que ser por dos meses para todo el mundo, pero si están de visita en Praga o buscan algo divertido que hacer en la ciudad, aunque sea por un fin de semana o unas noches, creo que es una experiencia realmente bonita”.
Para una estadía corta, la casa-barco parece navegar a la cabeza de las opciones más originales. ¿Cuánto tiempo se puede imaginar, su inquilina actual, viviendo sobre estas aguas?
“Me quedaría tal vez seis meses, en verano. No sé qué tan libre de espíritu soy como para querer vivir en un barco por un período largo de tiempo. Pero cuando estamos en el barco, realmente se siente como si estuviéramos en un apartamento normal. Así que supongo que la respuesta es: ¿por qué no? Se siente prácticamente igual que vivir en un apartamento”.
¿Qué tanto se mueve?
El frío no es el único punto negativo. Aunque hemos podido comprobar que la estructura es muy estable, para aquellos especialmente sensibles a los movimientos de una embarcación, el hecho de que otras naves pasen por el costado, de vez en cuando, podría resultarles como una ola difícil de surfear.
“Si pasa un barco muy grande, se mueve un poco y puedes sentirlo. Hasta ahora, solo ha llovido un par de días desde que estamos aquí, y en esos momentos se siente un poco más. Pero en general, el 99% del tiempo es muy estable y realmente no se siente nada en absoluto. Aunque también debo decir que soy de sueño profundo, así que tal vez para las personas que tienen el sueño más ligero sí podría despertarlas en la noche. Pero a mí no me ha pasado. Así que no, no se mueve tanto”.
Para finalizar esta crónica náutica, amarramos en el puerto de los puntos positivos y nos quedamos con una reflexión de Catherine, quien asegura que está demostrado que encontrarse cerca de una gran masa de agua incrementa de forma exponencial la calma.
“El principal beneficio es definitivamente el hecho de que podemos ver Vyšehrad desde la ventana. Si estamos acostados en la cama, lo podemos ver iluminado por la noche. También, desde la terraza. Así que definitivamente las vistas son increíbles. Es divertido tener otras casas flotantes alrededor. Y la fauna que encontramos también es bastante entretenida, es una distracción divertida cuando no tengo ganas de trabajar, solo miro un rato a los patos peleándose afuera”.