¿Por qué los checos han pasado de las elecciones europeas?

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Es un hecho, a los checos no les interesan los comicios europeos. Los pasados 5 y 6 de junio solo acudió a las urnas un 28 por ciento del electorado. Una cifra baja y más si la comparamos con la participación de viejos miembros de la Unión, como España, Francia, Alemania o Italia, cuya media es del 55 por ciento ¿Por qué a los checos no les interesa el Parlamento Europeo?

Foto: CTK
La tendencia no es nueva, ya en las pasadas elecciones de 2004 se contó con la misma participación y, en general, los países recientemente incorporados a la Unión son mucho menos entusiastas a la hora de elegir eurodiputados. Pero no es que a los checos no les interese la política. En las últimas elecciones generales de 2006 la participación fue del 64 por ciento, por ejemplo.

Todos los periódicos dedican espacio a las causas de este tenue interés por los asuntos europeos. Muchos analistas coinciden en que la campaña se ha centrado en la imagen de los partidos y que se han dejado de lado las cuestiones europeas. El programa que llevarán las diferentes formaciones políticas a Estrasburgo ha sido sustituido en el debate por ataques y descalificaciones de unos políticos a otros.

Esa es también el parecer de Petra, una estudiante de filología hispánica y economía.

“Es una opinión sobre la situación política porque no hay a quién votar. Pienso que era una respuesta, un feed-back. La publicidad era muy mala, yo creo que mucha gente incluso no sabía que estaba pasando, qué elección era. Si era una elección para la República Checa o para Europa. Eso, si lo ves, para ti no está claro si no sigues el periódico o la televisión, o las noticias. No te queda claro. Los políticos no se concentran en el contexto europeo, sino aquí en el contexto de la República Checa”, se quejó Petra.

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No en vano la campaña será recordada principalmente por el movimiento juvenil que surgió en contra de los socialdemócratas y que consistía en ir a sus mítines a tirarles huevos a los líderes del partido. Mucho huevo, mucho cartel atacando al partido rival pero poco debate sobre Europa.

Por otro lado, los politólogos denuncian que nadie se ha molestado en formar a los checos acerca de la Eurocámara. Pocos saben para qué sirve exactamente, cómo funciona, qué grupos parlamentarios hay y sobre qué cuestiones se va a debatir en la próxima legislatura.

Otros aluden al dicho checo de que la camisa está más cerca de la piel que el abrigo, es decir, que los asuntos del Parlamento Europeo quedan demasiado lejos para el checo corriente. Es también la opinión de Markéta, una joven dentista que trabaja cerca de la capital.

“Lo que yo creo es que los órganos de la Unión Europea están muy alejados del ciudadano checo. No es que no los entienda, es que no le interesan. Las elecciones europeas no son para él tan importanteS como las normales para el Gobierno, que es donde se habla de asuntos que son de importancia directa para el votante”, opinó Markéta.

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El último argumento es que el votante checo considera su voto poco útil en el contexto europeo, donde la batuta la parecen tener los países más grandes. Es lo que el presidente Klaus definió una vez como la disolución de la República Checa en Europa como un terrón de azúcar en el café. Kateřina, profesora de alemán en Praga, describe así este sentimiento.

“Me preocupa un poco que estamos en un club, en un grupo, y a veces los países tienen sus intereses, que son más importantes que los intereses de toda la Unión Europea”, comentó Kateřina.

Pocos checos toman en consideración sin embargo, el gran valor de su voto. Por ejemplo en España se eligen 50 eurodiputados, solo el doble que en la República Checa, aunque el país tiene cuatro veces más población. Solo por comparar, el voto de un checo vale el doble que el de un español, un francés o un alemán.