Padre Juan Provecho: “donde hay esperanza hay vida”

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En estos días difíciles debemos seguir una serie de instrucciones oficiales que buscan reducir o frenar la expansión de la epidemia del nuevo coronavirus. La restricción del movimiento de personas y la prohibición de todo tipo de reuniones públicas impide, entre otras actividades, las celebraciones litúrgicas. Sobre éste y otros temas conversamos con el padre Juan Provecho de la Orden de san Agustín en la República Checa.

La Iglesia de Santo Tomás y el monasterio adyacente, foto: VItVit / CC BY-SA 4.0

Sin duda alguna las personas en diferentes partes del planeta atravesamos en la actualidad un momento difícil. La limitación de ciertas libertades y el confinamiento pesan sobre nuestras espaldas. En conversación telefónica con Radio Praga Internacional, el sacerdote Juan Provecho dijo que, a pesar de las grandes dificultades, podemos ver en la sociedad un gran espíritu de solidaridad, de oración y unión familiar.

“Nosotros los sacerdotes celebraremos todos los misterios del Jueves Santo, Viernes Santo y Resurrección, y si es posible por los medios de comunicación, internet, Facebook y todos los demás, los fieles podrán seguir desde sus casas las celebraciones”

En la actualidad los fieles no pueden participar en la celebración de la Santa Misa, y surgen grandes dificultades para recibir el Sacramento de la Reconciliación. De acuerdo con el padre Provecho “sobre el tema de la confesión se ha venido hablando mucho últimamente. Hay dos tipos de confesión: la que hacemos uno por uno o la que no podemos hacer cuando no podemos ir a la Iglesia regularmente. Entonces se dice que las personas que no puedan confesarse, que hagan una contrición especial de los pecados”.

En esta relación el sacerdote recordó las palabras del papa Francisco que decían que si uno no puede confesarse que hable con su padre: “Habla con Dios que es tu padre, pídele perdón de corazón, arrepiéntete sinceramente de tus pecados, sabes que tu padre te quiere y te va a perdonar. Y cuando puedas pasa a la Iglesia y confiésate”.

Otra situación complicada deriva de que en las condiciones actuales se acerca la celebración de la Semana Santa, que este año se verá marcada por el nuevo coronavirus. De acuerdo con el padre Juan Provecho, la Conferencia Episcopal ha estado analizando las cosas, al tiempo que desde Roma, el Santo Padre ha dicho que se celebrará la Semana Santa sin fieles en las iglesias.

Juan Provecho, foto: archivo ČT
“Nosotros los sacerdotes celebraremos todos los misterios del Jueves Santo, Viernes Santo y Resurrección, y si es posible por los medios de comunicación, medios electrónicos, internet, Facebook, YouTube y todos los demás, los fieles podrán seguir desde sus casas las celebraciones”.

A las restricciones se amoldan también las actividades y labores de los sacerdotes por estos días, tal y como dijo a Radio Praga Internacional el padre Juan Provecho.

“Nos dedicamos a estar a disposición, vienen algunos fieles que quieren hablar. Incluso vienen a confesarse, porque la confesión no está prohibida. El confesionario se ha adecuado de manera especial, para que no haya ningún contacto entre el penitente y el sacerdote. Nos comunicamos mucho con la gente mayor para que sepan que no están solos, que sepan que los queremos. Eso es muy importante en estos días”.

“Me parece importante que los niños aprendan de esta situación especial que estamos viviendo. Ser críticos, ser solidarios. Esta pandemia nos está ayudando a ser solidarios y a educar de otra manera”

Además de todas sus tareas pastorales, el sacerdote Juan Provecho es director del preescolar, escuela y liceo de san Agustín en Praga. El cierre de las escuelas decretado por el Gobierno ha dejado a todos los niños y jóvenes en casa.

Tanto el oficialismo como los representantes del Ministerio de Educación han dicho que no se trata de vacaciones escolares, y los estudiantes reciben tareas para que no pierdan el ritmo escolar.

“Me parece importante que los niños aprendan de esta situación especial que estamos viviendo. Que tengan tiempo de hablar con los padres, hacer una reflexión sobre qué nos quiere decir Dios, el mundo, la situación que estamos pasando. Ser críticos, ser solidarios. Esta pandemia nos está ayudando a ser solidarios y a educar de otra manera”, subrayó el sacerdote y agregó: “Creo que es un reto también para los profesores para aprender a educar de otra manera, con otros valores. El tiempo de la pandemia no es para enseñar, es tiempo para educar, con todo lo que significa la palabra educar”.

Como recomendación para hacer más llevaderos estos días de confinamiento, el padre Juan Provecho indica que es bueno llevar un régimen de vida normal. Hacer un plan para cada día, que debería respetarse y después hacer toda una serie de cosas que no hacemos en el tiempo normal, porque andamos con muchas prisas. Al final no tenemos tiempo para la familia, para disfrutar, para relajarnos juntos.

“Los cristianos y todo el mundo debemos ser sembradores de esperanza, porque donde hay esperanza hay vida”

“La situación lo ha parado todo, ahora vamos a aprender a vivir de otra manera. En caso de que no aprendamos a vivir de otra manera, creo que habríamos perdido una ocasión importante en nuestra vida”. El sacerdote dijo que en estos momentos y siempre, la Iglesia es un lugar de acogida, de escucha y de solidaridad.

El padre Juan Provecho hizo un llamado a los cristianos y a todas las personas a vivir con esperanza. “Los cristianos y todo el mundo debemos ser sembradores de esperanza, porque donde hay esperanza hay vida”. Una clave para estos días, según indicó el sacerdote, es que donde hay desencanto, miedo, pánico, debemos actuar como sembradores de esperanza.

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