Nueva ley obligará a los municipios a reciclar desechos biológicos

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Una nueva ley obligará a los municipios a reciclar los desechos biológicos. Cada año, más de tres toneladas de este tipo de basura terminan en los vertederos checos sin ser reciclados. Una gran parte de ellos se puede utilizar para producir, por ejemplo, estiércol o energía.

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Una nueva ley cambiará la regulación de reciclaje de desechos biológicos en el país. Desde el inicio de 2010, los municipios se verán obligados a reciclar este tipo de residuos. De acuerdo con tendencias europeas, la legislación checa prepara un importante cambio en la regulación en este campo.

Los checos tiran cada año ocho toneladas de desechos biológicos. La mayoría de ellos son restos de alimentos. Los desechos biológicos, sin embargo, no deberían ir a pasar a un vertedero. Deberían ser reciclados y usarse para la fabricación de estiércol o de energía, explica Karel Bláha, viceministro del Ministerio del Medioambiente.

Karel Bláha (Foto: Zdenek Valis)
"Los checos botan a la basura muchos desechos mezclados, que no se pueden reciclar. En la mayoría de los casos se trata de materias que todavía se pueden aprovechar para la fabricación de algo útil."

El nuevo sistema de reciclaje será más económico para los ayuntamientos. Los desechos separados no serán trasladados a vertederos, así que no se pagarán cuotas de depósito. Los ciudadanos no están obligados a reciclar. Son los municipios los que deben convencerlos en campañas educativas de la utilidad del sistema. Y con la nueva ley, los ayuntamientos tendrán un motivo más, puesto que las administraciones locales deben pagar por cada tonelada depositada en los vertederos. En cuanto a los desechos separados, se procesan de nuevo.

En algunas ciudades checas, por ejemplo en Písek o en Nová Paka, ya se ha comenzado a reciclar desechos biológicos junto con los tradicionales papel, vidrio y plástico. Las experiencias muestran que los contenedores de este tipo de residuos no representan ninguna molestia para los ciudadanos. "Usamos recipientes especiales, con una reja en el fondo, asín que no se siente mal olor. Y está claro que no se puede tirar toda la fruta caída en un huerto. Serían decenas de kilos. El reciclaje se limita a restos de cocinas," explica Miloslav Satra, concejal del ayuntamiento de Písek.