Mujeres que engordan mucho durante el embarazo, luchan con el exceso de peso toda la vida

Las mujeres que durante el embarazo engordan más de 16 kilos, lucharán con el exceso de peso toda la vida. Esto se desprende de los resultados de un reciente estudio publicado por médicos suecos, que ha sido corroborado por ginecólogos de la República Checa.

La señora Marcela, de 41 años, es madre de un hijo. Durante el embarazo, engordó 16 kilos.

"No lo recuerdo de manera muy clara, ya que hace 19 años que estuve embarazada. Cuando me quedé embarazada, pesaba 45 kilos y cuando iba a parir, alrededor de sesenta. Imagínate, si además tomas en consideración mi metro y 51 centímetros de estatura".

¿Has tratado de estar a dieta durante el embarazo?

"A decir verdad, no. Por aquél entonces, bajo el régimen comunista, casi no se habló públicamente de cómo las mujeres embarazadas debían cuidarse. Pero la verdad es que me sometía a exámenes médicos regulares que eran obligatorios. El médico me pesaba, levantando siempre el dedo sobre mi peso creciente".

¿Has engordado porque empezaste a comer más durante el embarazo?

"Yo diría que no. Aún así, a partir del tercer mes, el médico calificó mi embarazo de riesgo, lo que significaba que tenía que dejar de trabajar y guardar cama. Estuve en casa disfrutando de una tranquilidad absoluta. Esperaba mi primer hijo, por lo tanto tenía tiempo únicamente para mí sola. No comía en exceso, pero no hacía ejercicios esquivando todas las actividades que pudieran amenazar el feto".

Los 16 kilos, ¿te han complicado el parto?

"No sé, cada mujer opina que precisamente su parto ha sido el más doloroso. Pero el hecho de que engordara 16 kilos durante el embarazo, no influenció en absoluto sobre el peso de mi hijo que, al nacer, pesaba 2, 7 kilos".

¿Cómo lograste bajar luego estos 16 kilos?

"Pues fue el paso del tiempo. No hacía ejercicios, más bien limité la ingestión de alimentos. Desde mi embarazo, estoy tratando de guardar la línea incesantemente y desde entonces no ha habido ningún período en el cual haya estado satisfecha con mi peso y aspecto. Mi estado permanente es, digamos, un leve sobrepeso de cuatro o cinco kilos. Pero éste es el caso, opino, del 99 por ciento de las mujeres".

La señora Marcela afirma que de vez en cuando sufre, como dice, "ataques repentinos y apremiantes de una necesidad profunda de adelgazar". Por ejemplo, cuando se acercan sus vacaciones de verano y ella quiere sentirse bien en traje de baño. O en el invierno, cuando nos toca el tiempo de bailes y ella quiere lucir su vestido de gala.

"En estos casos dejo de comer. La situación con mis kilos abundantes debería empeorar de manera significativa para que empiece a hacer ejercicios", se ríe Marcela.

Y ustedes, estimadas oyentes de Radio Praga, ¿cuál es su experiencia?