Muchos restaurantes permanecieron abiertos más allá de la hora de cierre dictada por el Gobierno

Foto: ČTK / Luděk Peřina

Los dueños de muchos restaurantes decidieron ignorar la directriz del Gobierno y mantuvieron abiertos sus locales más allá de las ocho de la noche. Consideran que la medida es discriminatoria y perjudicial para el sector.

Václav Stárek,  foto: Prokop Havel,  ČRo

Los restauradores checos desafiaron al Gobierno este miércoles por la noche. Colocaron la bandera nacional en sus ventanas e invitaron a los clientes a permanecer en los locales más allá de las ocho de la noche, cuando debían haber cerrado según ordenó el Gobierno con el fin de frenar la pandemia de COVID-19.

El presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes, Václav Stárek, dijo  a la Radio Checa que la medida gubernamental es perjudicial y afecta solo a este sector de la sociedad.

“El sector de la gastronomía es el único que vuelve a tener condiciones diferentes. Consideramos que se trata de una medida discriminatoria, y en semejantes condiciones no podemos trabajar“.

Foto: ČTK/Miroslav Chaloupka

El aumento de nuevos casos de COVID-19 llevó al Gobierno a aplicar nuevas restricciones, unos días después de haber suavizado algunas de las medidas vigentes. A partir del miércoles los bares y restaurantes deben cerrar a las ocho de la noche, dos horas antes de lo que se había establecido con anterioridad.

Los restauradores argumentan que esas dos horas representan un duro golpe, porque la gente no suele cenar tan temprano.

“El cierre anticipado puede representar un problema grave para los restaurantes. La gente no acostumbra cenar a las cinco o seis de la tarde, lo habitual es ir en horas de la noche, a eso de las ocho“.

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A pesar de que las intenciones de los restauradores eran un secreto a voces, la Policía no tomó medidas extremas a nivel nacional. Todo parece indicar que la decisión quedó en manos de las ciudades y municipios. En algunos lugares se llevaron a cabo controles y llamadas de atención.

El presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurante, Václav Stárek, dijo a la Radio Checa que resulta muy doloroso que las medidas afecten solo al sector de la gastronomía cuando no existen cifras que confirmen que los restaurantes representen un foco significativo de contagios.

“Hasta la fecha no hemos visto ningún tipo de estadística que demuestre que de los 35 000 restaurantes, unos… digamos 100 hayan violado las medidas higiénicas. Los expertos no han declarado en ningún momento que el empeoramiento de la situación tenga una relación directa con los restaurantes“.

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El ministro de Industria y Comercio, Karel Havlíček, reconoció que no dispone de cifras, pero justificó la directriz calificando a los restaurantes como lugares donde con facilidad se expande el nuevo coronavirus.

“No tenemos cifras exactas, pero es evidente que después de las ocho, nueve de la noche se consuma alcohol. Las personas empiezan a socializar en mayor medida, y en este sentido, los restaurantes resultan ser muy tóxicos, no hay duda alguna“.

Foto: ČTK / Miroslav Chaloupka

Entretanto, la Cámara de Diputados aprobó este miércoles por la noche una nueva prórroga del estado de emergencia hasta el 23 de diciembre. Rechazó la solicitud del Gobierno que pedía una prolongación hasta el 11 de enero.

El ministro de Salud, Jan Blatný, dijo que el empeoramiento de la situación impide suavizar las restricciones vigentes, por el contrario anunció que se prohíbe el consumo de bebidas alcohólicas en los espacios públicos.

Permanece en vigor la venta de bebidas en las ventanillas dispensadoras, pero no el consumo delante de las mismas, tampoco será posible beber en los mercadillos de los agricultores o navideños, los clientes podrán llevar la cerveza en jarras o el tradicional vino de Navidad en botellas a casa.

La Cámara de Diputados aprobó multas de más de 100 000 euros para las empresas que no respeten las restricciones del Gobierno en su lucha contra la propagación del nuevo coronavirus.

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