Los tesoros arqueológicos

Venus de Petrkovice
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Estimados amigos, en el marco de las conmemoraciones del 70 aniversario de Radio Praga les ofrecemos una edición histórica del espacio Ciencia y tecnología. Se trata de un programa transmitido en los años ochenta por la entonces Redacción Latinoamericana. El espacio documentará que a pesar de la presión del régimen comunista, Radio Praga transmitía también programas no ideológicos.

Colinas de Pavlov, foto: Kirk, Creative Commons 3.0
Arrecife blanco de un mar desaparecido- ésta es la comparación que no deja de ocurrirnos cuando contemplamos las rocas de piedra caliza de las colinas de Pavlov que se alzan, sorprendentemente, en medio de las tierras llanas de Moravia del Sur.

Contemplar tal vez no sea la palabra más exacta. Enamorar a la distancia la resplandeciente visión de los blanquísimos peñascos, inundados por el sol, eso tal vez diga más sobre nuestra actitud.

Al parecer, el mismo encanto lo ejercían sobre el hombre prehistórico que se instaló al pie de las colinas de Pavlov hace 25 mil años atrás. Y a la sombra protectora de sus peñascos los cazadores de mamuts elaboraron los más antiguos artefactos en barro cocido.

Efectivamente, si se organizara un concurso, a nivel mundial, en lo que se refiere a la antigüedad, la palma de la victoria se la llevarían las estatuetas de la falda de las colinas de Pavlov que representan figuras de mujeres y de animales, como mamuts, rinocerontes y renos, plasmados en barro y posteriormente cocidos en las brasas de una hoguera prehistórica de hace 25 mil años.

Y, estimados oyentes, no vean mal que los cazadores de mamuts de la soleada Moravia plasmaran en arcilla indiscriminadamente a mujeres y animales. Ellos representaron sencillamente aquello que consideraban propicio para la buena caza y la descendencia.

El escritor checo Karel Capek, con una buena dosis de humor, esbozó en su Libro de Apócrifos un sabroso diálogo sobre los orígenes del arte prehistórico. No es, sin embargo, necesario que tomen al pie de la letra lo escrito por Capek.

Venus de Vestonice
"Es un escándalo", tronó, colérico, el hombre prehistórico Janecek. "Miro y veo a un muchachito que está dibujando en la pared la figura de un bisonte. Yo le doy una bofetada, pero nuestro hijo protestó: ¡Déjalo, que el bisonte hasta parece vivo! ¡Pero no se pueden tolerar cosas así! Nunca se hicieron aquí semejantes disparates. Si no tienes nada que hacer, mocoso, entonces ponte a elaborar herramientas de sílex, pero no pintes bisontes en la pared".

La señora Janecek, frunciendo severamente los labios, decidió desahogarse:"!Si fueran sólo bisontes!"

"Qué más entonces?" preguntó el viejo.

"No es nada", respondió con desgana la señora Janecek, "tengo vergüenza de decirlo...Pues, para que lo sepas", soltó en un arranque, "hoy por la mañana encontré en el suelo una pieza en marfil de mamut....tallada.. que representa... a una mujer desnuda. Los senos y todo... ?Te das cuenta?"

"No digas, mujer", se espantó el viejo. "?Y quién la habrá tallado?"

Venus de Petrkovice
?Quién la habrá tallado? También nosotros nos planteamos esta pregunta delante de las tres Venus prehistóricas, tres asombrosos ejemplares del arte prehistórico, desentrañados del suelo de Moravia.

Cada una de las tres damas prehistóricas posee encantos especiales con los que nos cautiva. La más famosa es la Venus de Vestonice, hallada al pie de las colinas de Pavlov. Sus opulentas formas fueron plasmadas hace 25 mil años en marfil de mamut.

En la estación prehistórica de Predmostí, situda en Moravia Central, el cazador prehistórico grabó en el colmillo de mamut una figura de mujer, recurriendo a diseños geométricos.

La delicada Venus de Petrkovice, en Moravia del Norte, de talla esbelta y plasmada en mineral de hierro del yacimiento local, permitiría a su creador alinearse a las modernas corrientes de artes plásticas.