Los políticos occidentales deberían sensibilizarse más con los países no democráticos

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El obispo Václav Malý es presidente del Consejo de Justicia de la Conferencia Episcopal Checa, y su objetivo es observar el respeto de los derechos humanos en la República Checa y en el mundo y luchar contra su violación. En el marco de sus actividades, Václav Malý visitó recientemente la república possoviética de Moldavia, considerada como el país más pobre de Europa, y la autoproclamada República del Dniéster para familiarizarse con la situación de la iglesia católica y ortodoxa y de la sociedad cívica en esta región y para dar ánimo a los defensores de los derechos humanos y periodistas independientes. Radio Praga con el obispo Malý en esta ocasión.

El año pasado Ud. visitó Cuba, esta vez fue Moldavia y la región del Dniéster. Según su opinión, ¿en qué es la situación en estos países similar y en qué distinta?

"Yo diría que la situación en Cuba es mucho peor, porque allí realmente rige un sistema totalitario, la gente no puede viajar, mientras que en Moldavia si uno reúne dinero, puede salir del país. No es un sistema totalitario típico, es más bien un régimen autocrático. En la República del Dniéster se trata de un sistema totalitario, creo que allí la situación se parece a la de Cuba. En Moldavia se siente la influencia de Europa, aunque tengo una postura muy crítica hacia la pasividad de los europeos. En Cuba se ve lamentablemente a turistas ricos que no se interesan por lo que pasa en el país, los diplomáticos viven en un hermoso barrio de La Habana con palmeras y piscinas y no se interesan en absoluto por lo que ocurre en otras zonas de la ciudad. Eso duele mucho. En Moldavia no se ven tales diferencias que destacan".

¿Deberían los turistas de la República Checa, por ejemplo, viajar a estos países con regímenes no democráticos ...?

"Sí, deberían viajar a Cuba, pero no sólo para tomar el sol en las magníficas playas. Eso está bien y que disfruten de ello, pero deberían conocer también un poco más la vida en el país. Tengo que confesar que me sentí muy molesto, porque tenía dólares y pude comer bien. Vi que muchos cubanos nunca entrarían en ese restaurante. Es una sensación muy desagradable. En Moldavia experimenté esa sensación parcialmente. Mientras comíamos en un restaurante, y advierto que no escogía platillos caros, pasó un montón de gente pobre. Los turistas occidentales deberían ser más sensibles con estos países. Deberían tratar de visitar también aquellos lugares que no simulan perfección ante los ojos extranjeros".

¿Y deberían efectuarse visitas oficiales de altos representantes políticos a estos países no democráticos?

"Yo diría que sí, pero bajo ciertas condiciones: que parte de las conversaciones fueran no sólo la cooperación económica, tema y motivo más frecuente de estas reuniones, sino que se trataran de manera consecuente también los derechos humanos. Estoy convencido de que el aislamiento no es bueno. Yo personalmente no estoy de acuerdo con el embargo de Cuba de parte de EE.UU. porque es contraproductivo y concede legitimidad a Fidel Castro quien dice: Estamos aislados intencionadamente, y por eso, la situación económica es así. Aunque las razones son naturalmente distintas, pero le suministra armas y munición".