Los ex presos políticos piden el estatuto de veterano de guerra

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La Unión Checa de Combatientes por la Libertad pide que los ex presos políticos que fueron enviados a campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial, obtengan el estatuto de veterano de guerra. La organización critica la ley que niega ese derecho a las personas que también lucharon contra los nazis, aunque no con armas.

Foto: ČT
Los antiguos presos políticos checos de los tiempos de la Segunda Guerra Mundial se sienten discriminados. A pesar de haber experimentado los horrores de los campos de concentración nazis por sus actividades en contra de la Alemania de Hitler, no disponen de las mismas ventajas que los veteranos de guerra que combatieron contra los nazis en los campos de batalla.

La Unión Checa de Combatientes por la Libertad, que agrupa a unos 600 veteranos de guerra y 539 ex presos políticos, considera discriminatoria e injusta la normativa sobre los veteranos de guerra, aprobada hace 14 años, como sostiene Jaroslav Vodička, presidente de la mencionada entidad.

Jaroslav Vodička, foto: ČT
”Queremos que no se haga diferencia entre los ex presos políticos y las personas que lucharon con las armas contra los nazis. Consideramos justo que todos tengan el estatuto de veterano de guerra”.

Una de las ventajas que tienen los veteranos de guerra a diferencia de los antiguos presos políticos es que anualmente tienen derecho a tratamientos terapéuticos en un centro termal, lo que equivale a unos 813 euros cada año, el sueldo mensual medio de un trabajador en Chequia.

Jiří Konta, de 94 años de edad, quien pasó dos años en el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, afirma que nadie puede imaginarse los horrores que les tocó vivir a diario en ese lugar y siente como una ofensa el que la sociedad desestime a las personas que, en base a sus actividades antinazis, sufrieron un destino semejante.

Jiří Konta, foto: ČT
”Los guardias del campo de concentración se divertían disparando contra nosotros y uno de ellos gritaba que nos enseñaría lo que es el infierno. Si le contara a alguien todo lo que viví allí, no me lo creería. Nuestras vidas corrían peligro cada hora, todo el tiempo. Creo que todos aquellos que consagraron su vida a la Patria no deberían ser menospreciados”.

La organización de los veteranos de guerra y de ex presos políticos insiste en que los Ministerios de Defensa y de Trabajo y Asuntos Sociales deberían asumir y compartir los gastos relacionados con el cuidado de la salud y mejores condiciones de vida de los ciudadanos que en su tiempo no vacilaron en enfrentarse al enemigo nazi, tanto mediante acciones subversivas como en los frentes de batalla.

Otra forma de ayuda podría ser un subsidio de las administraciones regionales para la compra de medicamentos en caso de necesidad para los ex presos políticos de la Segunda Guerra Mundial. Hasta el presente reaccionó a esta petición la dirección de la región de Olomouc, que prometió brindar a los ex presos políticos que viven en su jurisdicción 92 euros de una sola vez para los fármacos.