Los checos patentan sus inventos en su país e ignoran el mercado internacional
Los inventores checos patentan sus descubrimientos casi exclusivamente en el mercado nacional. El año pasado solo 130 recibieron protección internacional para sus ideas, y todo a pesar de que tener patente en varios países es un factor apreciado por los inversores. Un nuevo instituto del grupo de Visegrád tratará de facilitar el registro internacional.
Con el objetivo de facilitar el proceso ha surgido el Instituto de Patentes de Visegrád, un proyecto desarrollado conjuntamente por Chequia, Eslovaquia, Hungría y Polonia. Gracias a la gestión de la entidad, es posible completar la solicitud de patente para otros países en checo. Asimismo supone un ahorro económico, describe Josef Kratochvíl, presidente del Instituto de Propiedad Industrial.
“El que realiza la inscripción se ahorrará las tasas de investigación internacional. Y eso es en concreto el 40% de las tasas, que se elevan a 1.875 euros”.Un ejemplo del aporte que puede suponer patentar en el extranjero es la empresa Dvořák-Segadoras Rodantes. La compañía disfruta desde hace años de la patente de un chasis para vehículos cortacésped con ruedas capaces de girar 360 grados. Anualmente fabrican unas 500 máquinas, que en su mayoría van destinadas al extranjero. Es por ello que la patente cubre no solo la República Checa y Europa, sino también Estados Unidos, Canadá y Japón.
Los gastos de patentar fuera de la República Checa pueden ser total o parcialmente cubiertos con dotaciones del Ministerio de Industria y Transporte. Para este año el programa cuenta con subvenciones de entre 1.500 y 37.000 euros.