Los checos gastan más en regalos con motivo de San Valentín

Préparations à la Saint-Valentin, photo: CTK

La tradición de San Valentín se consolida poco a poco en la República Checa. Pero en vez de ser un símbolo de amor y del entendimiento entre las personas, refleja más bien el creciente consumismo en la vida de los checos.

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El Día de los Enamorados, San Valentín, comenzó a festejarse en la República Checa hace unos diez años. Al comienzo conmemoraba la fecha del 14 de febrero un reducido número de personas, mayormente gente joven y extranjeros. Con el paso del tiempo San Valentín se fue asentando cada vez más entre los checos.

Lamentablemente, el mensaje de amor de San Valentín lo aprovechan los comerciantes para elevar sus ganancias. Y claro, los más demandados son los productos en forma de corazón: chocolates, perfumes, licores, dulces de pan de especias. "Los más grandes corazones de pan de especias miden hasta un metro de diámetro y los más pequeños alrededor de un centímetro", sostiene Josef Novotný, repostero de la ciudad de Pardubice, conocida por su sabroso pan de especias.

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También las flores son muy solicitadas. "En los últimos días nuestras ventas crecieron en un treinta por ciento aproximadamente", indicó Hana Svobodová, vendedora de una tienda de flores en Praga. San Valentín se convierte así en un espejo del creciente modo consumista de la vida de los checos y el amor es un lema en la carrera por las ganancias.

Los sociólogos afirman que la tradición del Día de los Enamorados en la República Checa es muy joven y que demorará todavía algún tiempo en consolidarse. Hasta el presente festeja el 14 de febrero un cuarenta por ciento de los checos. A pesar de su mensaje de amor, San Valentín, según los especialistas, no desplazará a un segundo plano las fiestas de Navidad o de la Pascua Florida, que en la República Checa son las más populares.