Lluvia de huevos contra la socialdemocracia

Foto: CTK

La campaña electoral para las elecciones europeas tienen unos invitados imprevistos: los huevos. Desde que hace dos semanas se lanzó el primer huevo contra el líder socialdemócrata, Jiři Paroubek, las protestas se han recrudecido hasta convertirse casi en una moda. La socialdemocracia acusa a su principal rival, el Partido Cívico Democrático, de organizarlo todo.

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Estamos en el mitin del Partido Socialdemócrata en Pilsen. El presidente de la formación, Jirí Paroubek, apenas comienza su discurso y alguien desde el público le lanza una ráfaga de seis huevos. Rápidamente, el jefe de campaña socialdemócrata abre un gran paraguas naranja, el color del partido, y protege a su líder de los nutritivos pero embarazosos proyectiles. Es la instantánea que pasará a la historia de la campaña de este año para las elecciones europeas.

El líder socialdemócrata considera que todo está organizado por su principal rival, Mirek Topolánek, del Partido Cívico Democrático, y señala que algunos de los militantes que acuden a aguar sus mítines son miembros de las juventudes de dicha formación.

Los cívico-democráticos niegan las acusaciones e incluso condenan la lluvia de huevos, como declara el vicepresente del partido, David Vodrážka.

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”Es algo inaceptable en el juego político. Hoy vuelan huevos en los mítines socialdemócratas y mañana pueden hacerlo en otros actos de otros partidos políticos. Quiero decir a todos los que lo hacen que lo dejen y expresen su desacuerdo con Paroubek en las elecciones”, expuso Vodrážka.

Todo comenzó el 13 de mayo en Kolín, cuando a un joven músico se le ocurrió hacer publicidad a su formación pegándole un buen huevazo a su político más odiado, Jiří Paroubek. No le alcanzó, pero fue el comienzo de un movimiento de protesta, juvenil y rebelde, contra la socialdemocracia.

Desde entonces no hay mitin del partido que no haya sufrido la presencia de militantes con pancartas y bien provistos de huevos. En una ocasión incluso se presentó gente disfrazada de marcianos y armada con pistolas de agua. La moda ha crecido tanto que en Facebook ya hay unas 42.000 personas inscritas en el grupo “Huevos para Paroubek en cada ciudad”.

Jiří Paroubek, foto: CTK
La antipatía que ciertos sectores de la juventud checa sienten hacia el político viene provocada, según muchos de ellos han declarado a los medios, porque ven en su partido la puerta de entrada de los comunistas al poder. Jiří Paroubek insiste sin embargo en que los ataques nacen de la rivalidad política con el Partido Cívico Democrático.

“En el último mitin salía mi cara en las pancartas con una estrella roja en la frente. Es curioso, ¿no? Si buscan comunistas en la socialdemocracia, ¿por qué no van a protestar a los actos del Partido Comunista? Pues porque el Partido Socialdemócrata es el único que puede conseguir algún cambio y ganar a Mirek Topolánek”, insistió Paroubek.

Se puede decir que el lanzamiento de huevos forma parte de la cultura política checa, desde que en 1991 los nacionalistas eslovacos atacaron así al presidente Václav Havel. Desde entonces han sido blanco de los huevos el presidente Václav Klaus, Madeleine Albright y dos ministros.