Las microondas secan libros

Una original tecnología checa, desarrollada por especialistas de la Academia de Ciencias Checa con sede en Praga, empieza a ser utilizada para secar libros, mapas y documentos procedentes de bibliotecas y archivos anegados durante las catastróficas inundaciones del pasado mes de agosto. Para el secado de libros mojados los científicos utilizan la radiación microondas

A Milan Hájek, jefe del Centro de tecnología microondas de la Academia de Ciencias Checas se le ocurrió inmediatamente después de las inundaciones del pasado mes de agosto que para el secado de libros mojados se prestarían perfectamente las microondas.

Rukopis třeboňského augustiniána Oldřicha Kříže z Telče, 15. stol.
Se trata de ondas electromagnéticas de menos de 1 centímetro de longitud. Primero se utilizaron en los radares y en las correspondientes instalaciones militares los soldados se dieron cuenta que delante de un emisor radar de microondas se podían asar rápidamente las salchichas. Los primeros microondas de cocina empezaron a fabricarse hace treinta años.

Y precisamente con un microondas en su cocina empezó los experimentos con el secado de libros mojados Milan Hájek de la Academia de Ciencias Checa. Pero antes de iniciar su búsqueda, estableció contacto con el presidente de la Asociación Europea de Microondas, el profesor de la Universidad de Cambridge, Ricky Metaxas.

Y cuál no fue la sorpresa del científico checo al enterarse por el prestigioso catedrático que nadie en el mundo había intentado todavía secar libros mojados con radiación microondas. Milan Hájek tomó entonces un montón de libros viejos, los mojó en la bañera de su apartamento, metiéndolos después uno tras otro en el microondas de su cocina para ver qué pasaba.

El científico pudo observar que los libros se secaban rápidamente y que salía de ellos el vapor...hasta que en un momento dado empezaban a quemarse. Entonces Milan Hájek consideró prudente proseguir la investigación en el laboratorio de su centro científico.

Los inconvenientes del secado de un libro en un microondas corriente se deben al hecho de que en el interior de este electrodoméstico el campo electromagnético no es uniforme. Existe el peligro de que algunas partes del libro se sequen demasiado, se chamusquen y empiecen a arder.

El peligro aumenta cuando el volumen se compone de distintos materiales, como las hebillas metálicas que pronto se vuelven candentes. Milan Hájek inició intensas investigaciones y experimentos para superar estos inconvenientes.

El científico checo verificó que en algunas fábricas de papel utilizan la tecnología microondas para secar un determinado tipo de papel. Sin embargo, con los libros no son así. Las hojas se confeccionan partiendo de un determinado tipo de material, la encuadernación de otro, y a una clase distinta de papel se imprimen las ilustraciones.

Todo está pegado con cola u otro pegamento que se calienta por la radiación microondas de otra manera que el resto del libro. La tinta de imprenta contiene, por ejemplo, hollín que absorbe la energía de las microondas de manera que los caracteres pueden quemar la página en la que están impresos. Lo mismo pasa con las letras doradas de las tapas.

Milan Hájek y sus colegas de la Academia de Ciencias Checa acabaron por resolver todo este cúmulo de problemas y construyeron un equipo microondas experimental que emite una radiación de tal intensidad que permite secar los libros sin dañarlos. El libro secado queda, además, libre de bacterias.

El equipo experimental es capaz de secar diariamente entre 30 y 50 libros. Se prevé que desde el mes de enero se pondrá en marcha una instalación de secado por microondas de gran envergadura cuya capacidad será de entre 500 y 1000 libros por día. Cuando se sequen todos los libros afectados, la instalación no permanecerá ociosa ya que podrá ser utilizada para secar materiales en la esfera industrial.