Daños en las bibliotecas checas

Z třeboňského archivu

Jamás el agua causó tantos estragos en las bibliotecas checas como durante las recientes inundaciones. Las riadas dañaron unos 660 mil libros, revistas, películas y documentos de los fondos históricos. Las inundaciones causaron daños a unas 50 bibliotecas. El agua anegó no sólo centenares de miles de libros de la producción corriente sino también archivos de impresos raros, bibliotecas universitarias y de Institutos científicos.

Al parecer, el más afectado resultó el Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias Checa, en el barrio de Malá Strana, en Praga. En su sede que abarca varios palacios barrocos, en la calle Letenská, el algua que alcanzaba tres metros, destruyó la mayor bibioteca arqueológica del país que contaba con 70 mil volúmenes. Las riadas echaron a perder igualmente 120 mil fotografías. Los volúmenes más valiosos fueron rescatados y ahora esperan la restauración en los frigoríficos de Mochov, al este de Praga.

La biblioteca de la Facultad de Derecho de la Universidad Carolina de Praga perdió un tercio de sus fondos, o sea unos 100 mil volúmenes. Los libros que salieron indemnes de las purgas tras la clausura de las escuelas superiores por los nazis en 1939 y sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, sucumbieron a las recientes inundaciones.

Rukopis třeboňského augustiniána Oldřicha Kříže z Telče, 15. stol.
El agua sembró estragos también en la restaurada biblioteca de la Facultad de Matemáticas y Física de la Universidad Carolina de Praga. El agua inundó sus depósitos en la planta baja y la sala de lectura de los catedráticos donde había 5 mil valiosos títulos, como obras completas de célebres matemáticos franceses, ediciones raras de Principia Mathematica de Isaac Newton y 400 títulos de revistas, incluida Acta Mathematica de Suecia que se publica desde 1882.

El agua privó de su biblioteca igualmente a los filósofos y sociólogos checos. La biblioteca del Instituo de Filosofía de la Academia de Ciencias Checa, con sede en la calle Jilská en la Ciudad Vieja de Praga, considerada la mejor del país en esta rama, perdió irreversiblemente 30 mil volúmenes. Otros 25 mil aguardan restauración en dos frigoríficos industriales. De los depósitos inundadas por el agua de las alacantarillas los sacaron los filósofos y sociólogos, provistos con mascarillas y guantes y botas de goma. Afortunadamente, los ejemplares más valiosos, como diccionarios filosóficos del siglo 18, escaparon a la perdición.

Tres metros de agua cubrían los libros raros de los pasados cinco siglos en los depósitos de la Biblioteca Municipal de Praga. El agua inundó los incunables, incluído el más antiguo de ellos,la Biblia de Praga, de 1488. Las preciosas obra esperan en los frigoríficos a los restauradores.