Las costumbres de la Pascua más peculiares de Chequia

Foto: Susanne Jutzeler, Pixabay / CC0

Los festejos de la Pascua checa se caracterizan por una fusión de tradiciones paganas y cristianas que difieren de región a región.

Los vecinos de la localidad del Paraíso Checo emprendían el día del Viernes Santo caminatas en búsqueda de piedras preciosas. El río Jizera, que atraviesa esta pintoresca zona situada en el norte de Bohemia, y el Arroyo de Zafiro son conocidos por la presencia de zafiros, rubíes, granates y otros minerales de valor. Conforme a la leyenda local, ese día se abría la tierra que escondía tesoros, pero también todo lo que la gente había perdido el año anterior.

Vladimíra Jakouběová,  foto: Jiří Sýkora,  ČRo

Según señaló Vladimíra Jakouběová, directora del Museo del Paraíso Checo en Turnov, en la actualidad la tradición ha vuelto a cobrar popularidad.

“Me da gusto, puesto que anteriormente la gente apenas conocía la Cuaresma, la Semana Santa, ni los recorridos de los villanciqueros. Es bueno que la tradición, que iniciamos hace tres décadas, se haga más popular y la gente esté retomando estas costumbres. Es una alegría profesional”.

La persecución de Judas

Una de las tradiciones más populares entre los niños del Paraíso Checo es la persecución de Judas. Esta práctica ha pasado de ser una ceremonia cristiana a un juego, prosigue Vladimíra Jakouběová.

'Jidáše',  foto: Stanislava Brádlová,  ČRo

“Es una reacción popular a la mala fama de Judas, que traicionó a Jesucristo. Habitualmente estaba representado por un muchacho que difería con alguna característica de otros muchachos de la zona. Se vestía de prendas hechas de paja o heno y los demás varones lo acompañaban en una procesión que recorría las casas de la aldea cantando villancicos. Cuando salían del pueblo, le quitaban el vestido para desvestirlo simbólicamente del mal. Después quemaban las prendas como símbolo de purificación”.

Durante la procesión, los varones del Paraíso Checo hacían sonar matracas que simbolizaban los toques de las campanas que, según la leyenda, habían volado a Roma.

El Árbol de Huevos para cumplir deseos

“Vajíčkovník”, o el Árbol de Huevos, es una antigua tradición que ha regresado hace poco más de una década a la localidad de Dolní Řasnice, situada cerca de Frýdlant, en Bohemia del Norte. La costumbre ha sido recuperada gracias al vecino del pueblo Milan Maršálek quien ofreció más detalles sobre esta peculiar práctica.

Vajíčkovník,  foto: archivo de MŠ Tkalcovská,  Trutnov

“Es una antigua costumbre eslava que se ha conservado en la zona de Lusacia, y también en algunos pueblos de Baviera. La gente cuelga huevos del árbol y pide un deseo, que se puede escribir también en la cáscara del huevo o en un papel, que se coloca dentro del huevo. El “vajíčkovník” no se yergue en un lugar cualquiera porque la tradición está vinculada con el solsticio”, señaló.

En Dolní Řasnice, esta práctica está acompañada con un desfile de máscaras que traen matracas, campanos, latas y tapas de cacerolas para hacer el máximo ruido posible en imitación de las tormentas. Este acto simboliza la despedida del invierno.

Para disfrutar de buena salud, en Dolní Řasnice se practicaba un ritual con la nieve, prosigue Maršálek.

Foto: Kristýna Maková

“La tradición procede de los Montes Gigantes (Krkonoše), situados al Noroeste de Bohemia, y se practica el día del Sábado Blanco. Encontrar nieve durante la Pascua no es una tarea fácil y el que lo logre, se lava con ella para gozar de buena salud y tener una piel bonita”, afirma.

Unas peculiares costumbres se vinculan con cada día de la Semana Santa. El día del Miércoles Agrio no hay que poner malas caras para evitar que esta expresión permanezca en el rostro todo el año. Por su parte, el Jueves Santo, conocido en Chequia como Jueves Verde, se deben consumir alimentos de este color, como espinacas, chucrut u ortigas, para disfrutar de buena salud.

Azotes de honor

Las tradiciones más alegres, pero tal vez no para las mujeres, vienen de la mano del Lunes de Pascua. En la República Checa es un día no laboral y los checos saben disfrutarlo, afirma la etnógrafa Jiřina Laghammerová.

Jiřina Langhammerová,  foto: Jan Sklenář,  ČRo

"Para los checos siempre ha sido un día alegre. Para esta ocasión, los muchachos entrelazaban ramas de sauce para crear su “pomlázka”, con la que recorrían pueblos y ciudades y azotaban simbólicamente a las mujeres. No es una costumbre tan drástica o violenta como pueda parecer. Nuestros antepasados creían que las varitas de sauce tenían un poder mágico y que la mujer que haya recibido azotes, rejuvenecería y gozaría de buena salud durante todo el año. Acabar azotada era algo positivo, un honor", cuenta.

Esta costumbre puede tener incluso un carácter amoroso. Después de los azotes, las muchachas obsequiaban a los hombres con huevos decorados. El rojo lo reservaban para el muchacho de su corazón. Para asegurar la fertilidad de las mujeres, en el Noroeste de Moravia los muchachos incluso vierten agua sobre las mujeres. No obstante, el día entrante las muchachas responden, se vengan de misma manera o incluso vierten colonia sobre los hombres.

Los colores de la Pascua

Paradójicamente, las mujeres obsequian a los muchachos con huevos adornados. El huevo de Pascua representa la fertilidad, la vida y la resurrección. Conforme a una leyenda de Bohemia Oriental, Jesucristo y San Pedro peregrinaban por el mundo y llegaron a un cortijo pidiendo a la dueña de la casa un mendrugo de pan. La campesina tenía en casa solamente un huevo, pero no vaciló en ofrecérselo a los forasteros. Cuando se marcharon de su casa, las cáscaras de huevo se convirtieron en oro. Desde entonces, siempre en ocasión del aniversario de su visita, la campesina regalaba huevos a sus visitas.

Foto: anncapictures / Pixabay,  CC0

Los huevos se tintaban especialmente de color rojo, amarillo, verde y azul. Mientras que los rojos representaban el amor, la nueva vida, y la protección ante los demonios, los verdes simbolizaban la juventud, la naturaleza y la primavera. El color amarillo se vinculaba al sol y la luz, y el azul con la pureza, la fe y el agua bendita.

Hoy día, los huevos se colorean con sustancias químicas, pero en el pasado se utilizaban cáscaras de cebolla, hojas de espinacas o de menta, jugo de remolacha, infusión de tila o corteza de roble. Hoy día existen numerosas técnicas para decorar los huevos, desde ornamentos de cera de abeja aplicados por medio de un alfiler y grabados con una pluma mojada en ácido, hasta las más curiosas, como es colocar el huevo dentro de un hormiguero y esperar que el ácido fórmico origine diferentes diseños.

Foto: ajoheyho / Pixabay,  CC0
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