La Yeguada de Kladruby es el único monumento nacional vivo de la RCh

Le Kladruber, photo: Les haras nationaux de Kladruby

La Yeguada de Kladruby es la yeguada más grande y más vieja del mundo. Este año se conmemora el 425 aniversario de su fundación. Hace dos años, la raza Kladruber fue declarada monumento nacional.

Durante nuestro recorrido por la Yeguada de Kladruby nos acompañará su directora, Lenka Gotthardová. Le preguntamos ¿por qué fue declarada la yeguada monumento nacional?

"Porque se logró conservar durante más de cuatro siglos una raza cultivada a base de los caballos andaluces e italianos. El Kladruber, blanco o negro, es único desde el punto de vista de su imagen y uso. Lo típico para él es el perfil convexo de la cabeza. Es robusto y tiene una acción alta y fuerte de extremidades delanteras. En el mundo no hay muchos caballos criados para fines ceremoniales en las cortes, ni para el trabajo en el atelaje".

¿Cuáles son los típicos rasgos de carácter del Kladruber?

"Tiene un buen carácter, digno de confianza. Es muy confiado, espera del hombre solamente lo bueno. Se acerca a Vd. sin temor y espera de Vd. caricias y una golosina. Se coopera muy bien con él. Los que se han comprado un Kladruber en nuestra yeguada, nos escriben elogiándolo, diciendo que nunca habían tenido un caballo tan resistente y bueno".

Lenka Gotthardová explica que el Kladruber es en primer lugar un caballo de enganche y tan sólo luego un caballo para montar.

"Es ideal para la equitación barroca, muy popular hoy sobre todo en Alemania, Suecia o Austria. Se trata de una equitación académica donde lo más importante no es la competitividad sino presentar a la perfección los pasos de la doma alta. Y eso combinado con el ropaje de la época, o sea, de los trajes barrocos".


La historia de la Yeguada de Kladruby empezó a escribirse en el siglo trece. La directora Lenka Gotthardová señala que durante siglos fue poseída por varios monasterios y estirpes nobles.

Foto: Helena Görnerová,  www.nhkladruby.cz
"En 1560, el último propietario, los famosos Pernstejn, vendieron sus dominios en la región de Pardubice, Bohemia Oriental, a los Estamentos Checos. Éstos regalaron la yeguada al emperador austríaco Maxmiliano II. Sus dos hijos, Rodolfo II y Matías, fueron educados en la corte española. Ambos se enamoraron de los caballos andaluces y ambos fueron influenciados por las tradiciones y ceremonias reales de España. En 1579, Rodolfo II declaró la Yeguada de Kladruby su yeguada imperial".

Y esta fecha, 1579, se considera como el año de la fundación de la Yeguada de Kladruby, aunque su historia es mucho más antigua. Lenka Gotthardová precisa, no obstante, que los primeros caballos de pura raza española llegaron a las tierras checas ya antes, en 1552.

A diferencia del caballo andaluz, el Kladruber es más robusto y más alto. La directora Gotthardová explica que se debe a un minucioso y duradero cruce.

"En España, los caballos solían utilizarse más para montar. Además, desde el punto de vista de las condiciones climatológicas en España se crían mejor las razas hematermas más sutiles. El clima de Europa Central es diferente. Y depende también del uso de los caballos. Si los necesita para el enganche o atelaje, el caballo debe ser capaz de tirar la carroza. Debe ser, por ello, más robusto y fuerte. Su alzada gira alrededor de 168 centímetros".

La Yeguada de Kladruby vivió el mayor auge y a la vez su mayor declive, en los siglos XVIII y XX. El emperador Carlos VI fue un gran amante y conocedor de los caballos. Él mandó reconstruir y ampliar la Yeguada.

Pero luego, en 1757, se produjo la Batalla de Kolín y, tras ella, los soldados se trasladaron a Kladruby.

"Por suerte, los Kladruber habían sido evacuados antes a Hungría y Eslovaquia. Durante la ocupación por los soldados, la yeguada sufrió un gran incendio que redujo los edificios a ruinas y liquidó todos los documentos. Esto significa que si nos interesa el pedigrí de los caballos de Kladruby, llegamos solamente al año 1764".

Después del incendio, el lugar de la antigua yeguada servía como almacén. En 1770, el emperador José II mandó reanudar la Yeguada de Kladruby.

En lo que al siglo XX se refiere, Lenka Gotthardová matiza que una gran amenaza se cernió sobre la Yeguada tras el ocaso de la monarquía austro-húngara.

"Los Kladruber fueron caballos imperiales, considerados por la República Checoslovaca como remanente de la monarquía. Los blancos fueron más o menos tolerados, pero los negros debían ser liquidados. Debemos estar muy agradecidos al profesor Bílek que se dio cuenta de un enorme valor histórico de esta raza y en los años treinta empezó a reanudar su cría diezmada".

Al profesor Bílek se debe la salvación del Kladruber negro. Concentró sus últimos ejemplares en el parque de Pruhonice, cerca de Praga, donde lo regeneró. En 1946, los caballos negros fueron trasladados a Slatinany, donde están hasta la actualidad, mientras que los Kladruber blancos se crían en Kladruby.


La Yeguada Nacional de Kladruby cuenta con 550 caballos, 300 blancos de Kladruby y 250 negros en Slatinany. El rebaño básico está integrado por 65 yeguas de vientre y cuatro sementales. Lenka Gotthardová dice que se esfuerzan por conservar, como mínimo, dos sementales, de cada cepa, tanto blanca como negra. La Yeguada de Kladruby también vende sus caballos.

"No los vendemos en subastas hípicas. Los interesados llegan a la Yeguada y escogen a su caballo preferido directamente de las cuadras. Un caballo Kladruber, esto no es nada barato. Depende, por supuesto, de muchos factores, de su origen, edad, entrenamiento, étc. Los caballos que tienen un defecto pequeño, se venden por 150 mil coronas, unos 4 700 euros, los sin defecto, por el doble".

Y luego hay yeguas y sementales cuya venta está prohibida. Precisamente porque han sido declarados monumento nacional. Los caballos que figuran entre las reservas genéticas nacionales, no se pueden vender fuera de la República Checa y la venta de cada uno de estos caballos debe ser aprobada por el Ministerio de Agricultura.

"La regla en nuestra yeguada es vender al año tantos caballos como potros nazcan. Hacemos todo lo posible para que tengamos unos setenta potros cada año. Los Kladruber se venden más, naturalmente, en la República Checa, pero existe gran interés por ellos en toda Europa, incluso en Estados Unidos hay varios. Nuestro fiel cliente es, por ejemplo, la corte real de Dinamarca. Hace diez años vendimos dos Kladruber incluso a España".

La Yeguada Nacional de Kladruby está abierta, al igual que los demás monumentos nacionales checos, al público. Los visitantes pueden dar un paseo por las cuadras, montar a caballo o hacer un recorrido en una carroza tirada por los Kladruber.




Fotografías usadas en este artículo acordó Helena Görnerová.


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