La policía checa rechaza acusaciones de haber torturado a manifestantes

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El Ministro del Interior checo, Stanislav Groos, insistió en que policía checa no maltrató ni torturó a los manifestantes detenidos durante los violentes disturbios con motivo de la sesión anual del FMI y del Banco Mundial.

Una vez pasada la tormenta de los disturbios, que dejaron cientos de heridos, detenidos y daños por cientos de miles de dólares, los manifestantes y sus organizaciones han empezado una campaña contra las fuerzas de la ley y el orden, a las que acusan de violación de los Derechos Humanos.

Terminadas las manifestaciones en territorio checo, las mismas se desbordaron contra las representaciones diplomáticas checas en varias ciudades europeas, donde los activistas denuncian la brutalidad de la policía checa.

El ministro Gross, asegura que se trata de una actividad organizada. "La campaña dirigida contra la República Checa y la policía busca desacreditarnos, se trata de una actividad completamente dirigida porque se expande por lo países de origen de los manifestantes" subrayó el ministro del Interior checo.

Acabar con el anonimato de los manifestantes, ha sido una de las propuestas del ministro Gross que mayores repercusiones ha obtenido entre políticos y opinión pública. Se trata de prohibir que las personas que participan en actividades de protesta se cubran el rostro, porque mientras la policía porta su número de identificación, sus adversarios actúan desde el anonimato, lo que aprovechan para incrementar el grado de violencia.

Según explicaran funcionarios de la Embajada de Alemania en Praga, las leyes alemana son muy claras en este sentido, cualquier manifestante que oculte su rostro comete delito, por lo que puede ser encarcelado.

Políticos, abogados y opinión pública intercambian opiniones sobre la posibilidad de aplicar en la República Checa el modelo alemán, para reducir la violencia.

Autor: Federico Picado
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