La naturaleza checa pierde sus habitantes

El número de animales en la República Checa sigue disminuyendo y ya no se pueden ver tantas especies como antes. La culpa de esa tendencia la tienen varias actividades humanas.

Los amantes de la naturaleza no disponen de tantas oportunidades de ver los animales como lo hacían sus padres o abuelos. Las especies desaparecen del paisaje checo. La tendencia se nota principalmente en los animales que indican la buena calidad del medio ambiente tales como las mariposas y los pájaros. Uno de los ejemplos más llamativos es la perdiz pardilla. Hace 40 años vivía en la entonces Checoslovaquia un millón de perdices. En la actualidad hay sólo una veintena del número original, unos 50 000 ejemplares. Los principales motivos los explicó Petra Kulísková, miembro de la Sociedad Checa de Ornitología:

"Los mayores daños a la población de perdices los causó la agricultura intensiva vinculada con el golpe de estado comunista en los años 40 del siglo XX. Las perdices perdieron muchas localidades para vivir y los pesticidas utilizados contra los insectos y la mala hierba, que son dos principales fuentes para el alimento de los polluelos de perdices, disminuyeron sus posibilidades nutritivas".

Perdiz pardilla, foto: Marek Szczepanek, CC BY 3.0 Unported
Estos problemas no los padecen solamente las perdices, sino que también sus depredadores, entre otros, el azor, que sufren de la falta de su presa, cuya carne suele ser además contaminada.

Los animales deben enfrentar también otros riesgos originados por las actividades humanas. Los pájaros pueden chocar con tendidos eléctricos, los cuadrúpedos no tienen muchas posibilidades de cruzar con seguridad las autopistas y acaban arrollados por un automóvil. Entre las amenazas generales figuran asimismo la caza furtiva, la urbanización creciente y la reducción de la capa de ozono.

A pesar de todo, la situación no es del todo fatal. En los últimos años penetran más al norte del territorio checo varias especies del sur como por ejemplo la mantis religiosa. Los científicos han registrado también especies completamente nuevas. No obstante, la relación entre las nuevas especies y las que están en vías de extinción no es equilibrada. El punto de flexión de esta evolución negativa está, por tanto, en las manos del hombre.

Autor: Jaroslav Smrz
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