La historia del agente Zifcák refleja la crisis de la policía secreta comunista

Ludvík Zifcák

Los historiadores están ahora estudiando el expediente personal desclasificado del ex teniente de la policía secreta comunista StB, Ludvík Zifcák que desempeñó uno de los principales papeles en la manifestación estudiantil del 17 de noviembre de 1989. Su historia refleja, a juicio de los disidentes y de los historiadores, la crisis que atravesaba la StB a finales de los años ochenta.

17. listopad 1989 na Václavském náměstí v Praze
La policía secreta comunista intentaba a finales de los ochenta repetir los mismos procedimientos utilizados en los primeros años del régimen totalitario, o sea los métodos de la provocación ,así como la creación de supuestos grupos opositores. El teniente de la Seguridad del Estado, Ludvík Zifcák, actuaba en 1989 con una identidad falsa,la del estudiante de la Escuela Superior de Minería de Ostrava, Milan Ruzicka. Su tarea era penetrar en las filas de los disidentes. Con esa finalidad fundó la llamada Asociación Estudiantil Independiente.

El 17 de noviembre de 1989 actuó como provocador y condujo la marcha estudiantil a la Avenida Nacional en el centro de Praga donde la Policía intervino brutalmente contra los manifestantes.

En la Avenida Nacional Zifcák desempeñó otro papel: el del estudiante Martin Smíd, supuestamente muerto como consecuencia de la brutalidad policial.La noticia de que había fallecido un estudiante de la Facultad de Matemáticas y Física de la Universidad Carolina de Praga, Martin Smíd, fue difundida por Drahomíra Drazská. Esto fue el detonante de las protestas que acabarían por derrocar el régimen totalitario.

No está todavía claro por encargo de quién Zifcák desempeñó el papel del estudiante muerto. No se sabe si su actuación fue aprobada por la dirección del Ministerio del Interior o por el respectivo departamento del CC del Partido Comunista de Checoslovaquia.

Zifcák afirmó ante el tribunal que su papel del estudiante muerto fue aprobado por el primer viceministro federal del Interior, Alojz Lorenc, quien era el entonces jefe de la policía secreta StB. Se especuló también que la actuación de Zifcák formó parte de un juego más amplio que se proponía provocar una escisión en las estructuras dirigentes del Partido Comunista, pero no se han encontrado pruebas directas de esta hipótesis.