La gorila Moya cumple tres años en España, y ya ha sido madre

Moja, foto: Archivo del Parque de Cabárceno

Hace ya tres años que la gorila Moya, nacida en el zoo de Praga, fue trasladada al Parque de Cabárceno, en España. En este nuevo hogar, en el que vive en régimen de semilibertad, ya ha dado luz a una cría, Duni.

La gorila Moya (escrito Moja en checo) fue desde su nacimiento una de las estrellas mediáticas de la República Checa, una fama ganada sobre todo gracias al proyecto ‘Descubrimiento’ (‘Odhalení’), organizado por la Radiodifusión Checa de 2005 a 2010. Se trataba de una parodia de los reality shows del tipo Gran Hermano, protagonizada por la familia de gorilas que habita en el jardín zoológico de Praga.

Pero también a Moya le llegó el momento de abandonar el nido materno. Una vez alcanzada la madurez sexual, a los 7 años de edad, se hizo necesario que se integrara en otra manada de gorilas de llanura y contribuyera así al enriquecimiento genético de su especie. El lugar elegido fue el Parque de la Naturaleza de Cabárceno, en Cantabria, España, conocido por sus inmensos espacios y el régimen de semilibertad en el que viven sus animales.

El Parque de la Naturaleza de Cabárceno, foto: Archivo del Parque de Cabárceno
El cambio de hogar y núcleo familiar, del que se cumplen justamente tres años, transcurrió de forma relativamente suave, como nos cuenta una de las cuidadoras de los gorilas de Cabárceno, Lucía Gandarillas.

“Los gorilas son animales que tienen la capacidad cognitiva muy alta y que viven en grupos sociales muy estructurados que tienen unas normas muy marcadas. Dependiendo del sitio tienen unas normas u otras. Entonces cuando hay un intercambio es complicado, porque tienen que aprender las nuevas normas del sitio y no conocen a los gorilas a los que vienen. Moya, al ser joven, la verdad es que lo ha llevado bastante bien. Al principio le costaba un poco más, lo percibes en algunas situaciones de ansiedad, que es cuando se lleva las manos a las orejas. Eso significa que está un poco ansiosa, que no está todo perfecto, como a ella le gustaría”.

Moja, foto: Archivo del Parque de Cabárceno
A las habituales dificultades de integrarse en una nueva manada se añadió el cambio de jerarquía que supuso el traslado. La estrella televisiva tuvo que acostumbrarse a ocupar un papel secundario.

“Es una princesa, siempre ha sido una princesa, y está súper bien cuidada, y siempre hacía lo que quería, porque era la jefa, y al venir aquí tiene que compartir el liderazgo con Chelewa, y eso no le ha sentado bien. Hay días que le parece bien que Chelewa sea la jefa pero otros días no lo lleva tan bien. Como es una niña mimada, pues eso, a veces se coge pataletas porque el resto de los gorilas no hace lo que ella quiere. Y claro, aquí la dinámica es un poco diferente. Allí era la princesa y aquí es una más”.

La más avispada de la familia

Moja y su cría, foto: Archivo del Parque de Cabárceno
A pesar de todo, tres años después de su llegada, encontramos a una Moya ya adulta, convertida en madre tras dar a luz en 2013 a la pequeña Duni, y plenamente integrada en su nueva familia, compuesta por el macho Nicky, la mencionada Chelewa, otra hembra mucho más mayor, de 30 años, llamada Nadia, y la pequeña N’Guvu, hija de Chelewa y Nicky y nacida también el año pasado.

La convivencia entre gorilas nacidos y criados en diferentes condiciones supone además un punto de comparación interesante que permite describir más fielmente el carácter de Moya, comenta Gandarillas.

“En realidad, como Nicky probablemente llegara a España muy joven, aunque haya nacido en libertad, y se acuerda de cosas que le enseñó su madre en libertad, la mayor parte de las cosas que se acuerda son de humanos. En realidad Nicky y Nadia, que han nacido en libertad pero han sido criados a biberón, no son tan gorilas como Moya, que pese a haber nacido en cautividad, la ha criado una familia de gorilas y sabe muy bien lo que tiene que hacer. Aparte luego tienes que Moya es extremadamente inteligente y es capaz de comernos la tostada tanto a los humanos como a los gorilas. Moya tiene lo mejor de los dos mundos. Al estar en contacto con los humanos también sabe como relacionarse con los humanos”.

Foto: Archivo del Parque de Cabárceno
El entorno del Parque de Cabárceno también supuso una novedad importante para Moya, ya que dispone de mucho más espacio que en el zoo de Praga, y además disfruta de un régimen de semilibertad, explica Gandarillas.

“Tienen tres espacios diferentes, que son los dormitorios, la sala, la pecera que le llamamos nosotros, que es la zona calefactada, y luego tienen el recinto exterior. Nuestra política es que ellos puedan elegir siempre dónde quieren estar. Si quieren salir a la calle pueden salir a la calle, y si quieren esconderse del público pueden hacerlo en la zona de los dormitorios. Nosotros no los separamos más que media hora, una hora, por la mañana para desayunar. El resto del tiempo están siempre juntos. Porque la idea es que son siempre una familia, como en libertad”.

Los gorilas son además tan inteligentes, continúa Gandarillas, que corren el peligro de aburrirse. Por eso se les da de comer cada dos horas, de forma que su vida en Cabárceno se ve amenizada regularmente por fruta, verduras, yogur e incluso batidos nutricionales.

Autor: Carlos Ferrer
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