La confianza en la economía checa experimenta una subida tras la caída por la crisis

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La confianza en la economía checa aumentó 9.5 puntos con respecto al mes anterior, situándose en 86.7 puntos en julio. Los consumidores y los empresarios son los más optimistas, según las últimas cifras de la Oficina Checa de Estadística.

La confianza en la economía checa experimentó una caída sin precedentes de casi 20 puntos en abril tras la crisis del coronavirus, para después volver a aumentar ligeramente en mayo y junio. La cifra ha aumentado en 9.5 puntos en el último mes, hasta situarse en 86.7 puntos en julio. Los más optimistas son los empresarios y los consumidores, según las cifras citadas por la Agencia Checa de Noticias de la Oficina Checa de Estadística.
A pesar del fuerte crecimiento en julio, la confianza sigue por debajo de la media a largo plazo, según afirman los estadísticos.  

La confianza entre los empresarios aumentó 10.9 puntos hasta llegar a 84.7 puntos en julio. La cifra entre los consumidores creció 2.7 puntos, llegando a 96 puntos. La principal causa del crecimiento en el sector empresarial es el mayor optimismo en los servicios y particularmente en la industria. Jiří Obst, de la Oficina Checa de Estadística, afirma que se trata de la mayor subida del indicador de confianza en el sector industrial.

Jakub Seidler, foto: archivo Jakub Seidler

Jakub Seidler, economista jefe del banco ING, cuenta a la Agencia Checa de Noticias que a pesar de que las cifras en los indicadores de confianza son positivas en julio, sobre todo en la industria, es necesario ser cautelosos.

No solo por la incertidumbre de la situación ante un aumento de los casos detectados de COVID-19, sino también por la baja probabilidad de una recuperación de la demanda externa rápida, ya que muchos países continúan luchando contra la epidemia y cuentan aún con muchas restricciones.  

Jan Hadrava de PwC afirma que el optimismo es una noticia muy positiva y que puede indicar una recuperación del estado anterior a la crisis más rápida de lo que se esperaba.
Por otro lado, Hadrava considera que cómo se desarrolle la situación en otoño dependerá de las empresas y las estrategias que tomen frente a una posible nueva ola del coronavirus. También de la suspensión de los pagos de préstamos y de cómo actúe el gobierno contra el virus.

En cuanto a los consumidores, la preocupación por el deterioro de la economía fue más baja el mes pasado, frente a un ligero aumento de la preocupación por su propia situación financiera.

Sin embargo, a diferencia de la industria, no se ha observado un repunte rápido en la confianza de los hogares, afirma Jakub Seidler de ING. Agrega que esta tendencia ha sido similar en toda la zona euro y que no es específica de la República Checa.  

Desde otoño de 2014 hasta principios de este año, el indicador de confianza se mantuvo estable en alrededor de 100 puntos. Fue a partir de enero de este año cuando comenzó a disminuir ligeramente.

Autor: Andrea Romero
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