Josefina Cermáková, el primer amor de Antonín Dvorák

La Ondina

Estimados amigos, ¿conocen el nombre de Josefina Cermáková? Me imagino que casi todos dirán que no. ¿Y el nombre de Antonín Dvorák? Todos dirán que sí. Pero hubo un tiempo en que Josefina Cermáková era una admirada actriz y Antonín Dvorák un joven desconocido y sin recursos que fracasó en su intento de conquistar a la hermosa artista con su música.

Josefina Cermáková era hija de un acaudalado joyero praguense en cuya familia había cinco hijas con dotes artísticos, sobre todo los musicales.

Josefina, la más bella de las cinco hermanas, se sentía atraída desde la infancia por el teatro. Su exitoso debut en el llamado Teatro Provisional de Praga tuvo lugar en 1864 cuando tenía quince años.

La jovencísima actriz permaneció varios años en el Teatro Provisional de Praga. A pesar de su nombre, dicha casa teatral fue en su época el escenario más destacado del país. Se llamaba "Provisional" porque sirvió a la vida teatral a título provisional antes de construirse el monumental edificio del Teatro Nacional.

Según un colega de la joven y talentosa actriz, Josefina Cermáková fue en aquel entonces la reina del escenario del Teatro Provisional. El talento musical de Josefina brilló a su vez durante sus actuaciones en la temporada veraniega cuando en un teatro praguense cantó en operetas. Los praguenses recordaron mucho tiempo su actuación en la opereta de Jacques Offenbach "La princesa de Trebisonda".

Del foso de la orquesta del Teatro Provisional contemplaba a Josefina Cermáková con arrobamiento el joven violista Antonín Dvorák. El músico acogió con gratitud la posibilidad de dar clases de piano en la familia del joyero Cermák. Además de una mejora de su agujereado presupuesto Dvorák se regocijaba de la perspectiva de poder disfrutar de la presencia de la deslumbrante Josefina que asistiría a la clase junto con su hermanita Ana, de diez años de edad.

Palacete de Vysoká
Dvorák no osaba manifestar verbalmente su admiración a Josefina que en aquel entonces tenía 17 años. Era consciente de que como un miembro más de la orquesta del Teatro Provisional y persona de escasos recursos no sería pareja para la actriz, oriunda de la familia de un acaudalado joyero.

Y a Josefina Cermáková no le pasó, obviamente, por la cabeza que Dvorák fuese un día compositor de fama mundial. En aquella altura el músico ya componía. Además de obras de cámara compuso su primera sinfonía "Las campanas de Zlonice".

Para confesar el amor a Josefina Cermáková Dvorák recurrió a la música, componiendo en 1865 un ciclo de 18 canciones titulado "Cipreses" que entregó a la actriz. La música no fue capaz de convencer a la joven habituada al éxito y a los aplausos del público.

Dvorák trasladó gran parte de sus simpatías a la hermana menor de Josefina, Ana. La aproximación entre Antonín Dvorák y su joven alumna Ana Cermáková fue tan profunda que la pareja contrajo matrimonio en noviembre de 1873.

Unos meses antes, en verano de 1873, Josefína Cermáková decidió marcharse a Alemania. Firmó un contrato con el intendente del teatro de la corte de Weimar, adoptando simultáneamente el nombre artístico de Fina Zermak.

En Weimar visitaba cada mes a la artista el joven conde Václav Kounic, oriundo de una de las más notables familias aristocráticas checas cuyos orígenes se remontaban al siglo XII.

Josefína Cermáková le había encantado. El 8 de enero de 1872 el hidalgo apuntó cuidadosamente en su diario:"Baile teatral.Josefina. Bailé y hablé con ella.Divina".

La asiduidad del conde Kounic trajo sus frutos. Josefina rescindió el contrato después de una temporada y regresó a Bohemia. Tras permanecer algún tiempo en el mundo teatral, en 1877 se casaría con el conde Václav Kounic en una iglesia cercana a la mansión del novio en Vysoká, en las cercanías de la ciudad de Príbram.

En aquella época fallecieron los dos hijos del matrimonio Dvorák. Y dos años antes los esposos habían perdido a su hijita recién nacida Josefina. Antonín Dvorák, conmocionado por la pérdida, empezó a componer la emotiva cantata Stabat mater.

Dvorák terminó la cantata en noviembre de 1877 y el mismo mes fue padrino en la boda de Josefina Cermáková y del conde Kounic. El compositor sería desde entonces el cuñado de Kounic.

Poco tiempo después Dvorák alcanzó los primeros éxitos internacionales con "Danzas Eslavas" cuyas partituras fueron rápidamente agotadas y la crítica extranjera no escatimó en elogios.

Josefina, esposa del conde Kounic, invitó entonces a su sede en Vysoká a su hermana Ana con la familia. El conde cedió a Dvorák a cambio de una pequeña suma un viejo granero que el compositor remodelaría para servir como una residencia veraniega.

Laguna de la Ondina
A Antonín Dvorák le agradó mucho Vysoká y siempre que podía escapaba de Praga a ese lugar. El compositor hacía largos paseos por el bosque y se dice que el pequeño lago palaciego le inspiró la idea de componer la ópera"Rusalka- La Ondina".

El conde Kounic, Antonín Dvorák, Josefina y Ana convivían en Vysoká sin un mínimo conflicto. Se respetaban mutuamente de manera que no había lugar para celos.

Josefina no tenía una salud tan firme como su hermana Ana, esposa de Antonín Dvorák. Desde 1882 empezó a padecer problemas de salud. Su estado fue empeorando hasta la crisis que se desencadenaría catorce años más tarde cuando Dvorák y su familia estaban en Estados Unidos.

Cuando el compositor trabajaba sobre el Concierto para violonchelo en si menor, impulsado por el presentimiento del triste desenlace de la enfermedad de Josefina, intercaló en el segundo movimiento de la composición una variación sobre una canción predilecta de su amiga. Una vez que terminara la composición en Nueva York, Dvorák regresó con su familia a Bohemia. Un mes después Josefina ya estaría muerta.