Josef Průša: un ejemplo de emprendimiento checo al servicio de la sociedad

Josef Průša, foto: archivo de Prusa Research

La pandemia de coronavirus ha originado numerosas iniciativas que fomentan la colaboración ciudadana para frenar la expansión del virus o para mejorar la vida de las personas. Un buen ejemplo de ello es el trabajo del fabricante de impresoras 3D Josef Průša.

Josef Průša, foto: archivo de Prusa Research

Para los amantes de la impresión 3D es probable que el nombre Prusa Research sea conocido. Esta compañía checa es el segundo mayor productor del mundo en el sector de las impresoras 3D caseras, y destaca por ofrecer sus diseños en código abierto, es decir, ofrece al público los diseños de sus construcciones.

Josef Průša, foto: Khalil Baalbaki, ČRo
La fama de esta empresa está transcendiendo aún más las fronteras checas en las últimas semanas. Prusa Research está teniendo un papel muy relevante en la producción y difusión de contenido relativos a las protecciones faciales de plástico que tan necesarias son últimamente para el personal sanitario y para quienes se enfrentan en primera línea contra el coronavirus.

Con motivo de esta aventura colaborativa, la Radio Checa entrevistó al fundador de Prusa Research, Josef Průša, quien compartió su visión de la situación actual y cómo está avanzando el proyecto.

Según Průša, cuando comenzaron a surgir propuestas para ayudar en la lucha contra el coronavirus, temía que las fabricaciones caseras no fueran de calidad y se provocasen más contagios. Sin embargo, se dio cuenta de que sería útil diseñar elementos que pudieran servir como protección adicional, por lo que su empresa se puso manos a la obra.

“En nuestra comunidad ya surgieron varias ideas para hacer respiradores caseros. Pero después de analizarlo me di cuenta de que no era adecuado, ya que podía dar una falsa sensación de seguridad. Al final, descubrí que algunos habían intentado imprimir máscaras de protección. Así que nos lanzamos a ello e hicimos diseños, pero desde el principio hemos estado colaborando también con el Ministerio de Salud y los probamos en hospitales”.

Josef Průša, foto: Khalil Baalbaki, ČRo
Como señala Průša, la seguridad ha sido siempre su mayor preocupación en lo que se refiere al material sanitario, por ello dejó claro desde el principio que sus diseños no pueden sustituir a otros medios de protección, pero proporcionan mayor seguridad a los trabajadores que están en contacto directo con gente a diario.

“Estas pantallas no sustituyen a un respirador o a unas gafas protectoras, pero pueden tener sentido como protección extra para la gente que trabaja en supermercados o en farmacias, que entran en contacto con muchas personas”.

Poco después de haber puesto en marcha la iniciativa, Prusa Research y sus colaboradores habían repartido 35 000 de estas máscaras protectoras en Chequia, y su nombre empezó a difundirse por las redes mucho más de lo que hubieran podido imaginarse.

“Es una ayuda temporal que ofrecemos a la sociedad checa en estos tiempos, cuando es tan necesario. Nosotros producimos impresoras 3D y no pensábamos que íbamos a convertirnos en los productores de máscaras protectoras sanitarias más grandes del mundo”.

Entre los mayores retos a los que se han enfrentado dentro de este proyecto, Josef Průša destaca la dificultad de estar seguros de que están diseñando algo que funciona y que no pone en peligro, por ejemplo, a los médicos. Es por ello que desde el principio siempre estuvieron recogiendo las opiniones del personal sanitario y aplicando mejoras en el producto. Por otra parte, la demanda de estos elementos fue creciendo progresivamente.

“Fue difícil recibir y procesar la información que nos daban los profesionales sanitarios para adaptar nuestro producto y hacer que funcionara. El primer día fabricamos 800 unidades y hoy en día hacemos 3500 diariamente. Pero no imprimimos las pantallas solos, funciona con código abierto, así que lo hacen junto a nosotros miles de imprentas de todo el país, y ahora también del mundo”.

Por el momento, Průša asegura que la producción de estas máscaras protectoras está asegurada, ya que en los dos últimos años han construido una planta que se dedica únicamente a la producción de materiales, y no teme a la escasez. Más bien, sus pensamientos están ya en el futuro, cuando la producción mundial de estos elementos esté cubierta. Recientemente, inauguró un concurso de ideas de hacia dónde enfocar la producción más adelante, y ha recibido numerosas propuestas, donde por supuesto, abundan propuestas para mascarillas y otros utensilios de protección.

Paradójicamente, en una época económicamente difícil y de la que se augura una dura salida, a Prusa Research no le falta trabajo, pero Josef Průša no ignora que el mundo se enfrenta a un serio problema.

“No tengo miedo por nuestra empresa, pero en general, habrá una crisis cuando termine la pandemia, y las cosas estarán así durante un tiempo”.

Lo que parece seguro, coincide Průša, es que la situación provocada por el coronavirus crea una tendencia que acelerará la digitalización del mundo. Muchas empresas han descubierto durante la pandemia que pueden convocar reuniones a través de internet y aplicar de forma más extendida el teletrabajo sin que se vea afectada su productividad. Asimismo, negocios como el de Prusa Research demuestran que compartir conocimientos y trabajar de forma colaborativa trae grandes beneficios a la sociedad.