En el territorio checo hubo épocas de clima tropical

Planta Rhacopteris bipinnata del período carbónico, foto: Museo Nacional

En el equipo científico internacional que investiga el clima de las épocas remotas a base del estudio de hojas fósiles trabaja también el paleobotánico checo Jirí Kvacek, de 38 años, del Museo Nacional de Praga. Las tierras checas son muy ricas en fósiles y ello ha permitido a los paleobotánicos deducir de las hojas petrificadas que en el territorio de la actual República Checa hubo épocas de clima tropical y períodos de un gélido clima polar.

El método de la reconstrucción del paleoclima pudo surgir gracias a las investigaciones de Jack Wolfe de la Universidad de Arizona. El científico estudió los árboles en diversas zonas del hemisferio boreal, en las cercanías de las estaciones meteorológicas que disponen de registros muy precisos de los cambios del clima.

Tras minuciosas investigaciones Wolfe descubrió que los cambios del clima se traducían en la configuración de las hojas. Cuánto más frío es el clima, tanto mayor es el número de árboles con hojas denticuladas.

Planta Rhacopteris bipinnata del período carbónico, foto: Museo Nacional
El paleobotánico checo, Jirí Kvacek, explica este fenónemo en las hojas de los árboles tropicales cuyos bordes son lisos en comparación con los árboles de las zonas frías que tienen hojas denticuladas. Kvacek opina que ello se debe quizás al abastecimiento de las hojas con agua: Cuando durante mucho tiempo hace calor en el bosque mixto centroeuropeo, empiezan a secarse los bordes denticulados de las hojas. En las regiones tropicales las elevadas temperaturas son permanentes. Los dentículos de las hojas estarían propensos a secarse y para las plantas es mejor no tener las hojas denticuladas, opina el Dr.Kvacek.

La configuración de las hojas encierra por lo tanto una información sobre el clima. Permite a los científicos determinar la temperatura con una margen de error de dos grados centígrados.

Si los paleobotánicos consiguen reunir suficiente cantidad de hojas fósiles de determinado período geológico, a base del análisis de su configuración son capaces de decir cuál era el clima de esa remota edad. El equipo internacional en el que además de británicos, rusos y suecos trabaja el paleobotáncio checo, Jirí Kvacek, logró con este método describir cuál era el clima en las remotas edades geológicas en diversos puntos de Europa.

Para poder reconstruir el paleoclima, los científicos necesitan tener a su disposición por lo menos veinte hojas petrificadas de determinada época geológica. El Dr. Jirí Kvacek comenta al respecto que los paleobotánicos checos tienen suerte:

Tan sólo del período cretácico,o sea de hace 80 o 90 millones de años, encontramos en la República Checa una decena de yacimientos donde se han conservado hojas petrificadas- por ejemplo, en la mina de Pecínov, al oeste de Praga. La hoja fósil de la planta laureácea Myrtophyllum, encontrada en dicha mina al aire libre, no tiene dentículos y ello indica que hace 90 millones de años se registraban en el actual territorio checo elevadas temperaturas.

Cola de caballo del período carbónico, foto: Museo Nacional
Gracias a la investigación de las hojas petrificadas, los paleobotánicos checos descubrieron que los calores más intensos, con la media anual entre los 26 y los 28 grados centígrados, se registraron en el actual territorio checo en el período carbónico hace 300 millones de años.

Según el Dr. Kvacek ello se debió al hecho de que la placa litosférica en la que se extiende Europa deslizó hasta la zona del ecuador de manera que incluso en el actual territorio checo había temperaturas tropicales. Precisamente en aquella remota edad geológica crecían en nuestro territorio gigantescas colas de caballo y licopodios arborescentes de los que se formaría la hulla.

Por el contrario, el clima más frío se registró en el territorio de la actual República Checa durante el tercer período de glaciación hace 250 mil años cuando la media anual era de cuatro grados bajo cero. Ello quiere decir que en los meses más fríos las temperaturas rondaban los 20 grados bajo cero. Según Jirí Kvacek, para la flora europea los períodos de glaciación fueron una catástrofe y en aquel entonces desaparecieron del territorio checo todas las plantas termófilas de la época terciaria.