Científicos checos y chinos vuelven a la selva prehistórica de Ovčín

Ovčín, foto: ČTK

Ovčín, en la comarca de Rokycany, en Bohemia Occidental, es una localidad paleontológica única en el mundo. Tras un año, científicos checos vuelven al lugar para investigar la flora fósil de 310 millones de años de antigüedad, enterrada en las cenizas de un volcán. Esta vez participan en las excavaciones también paleontólogos chinos.

Josef Pšenička, foto: ČTK
A unos cien kilómetros al sudoeste de Praga, Ovčín se cuenta entre las pocas localidades en el mundo donde las plantas prehistóricas se conservaron en el lugar original donde crecían. Es por eso que desde el año 2002 despierta el interés de paleontólogos checos y ahora también chinos, según explica Josef Pšenička, jefe del Departamento de Paleontología del Museo de Bohemia Occidental, en Pilsen.

“Las plantas están cubiertas por las cenizas de un volcán. En el mundo existen varias localidades similares: la más próxima se encuentra cerca de Dresde, en Alemania, pero procede del Pérmico, es decir, es varios millones de años más joven que la nuestra. Después hay que nombrar a Puertollano, en España, y Wu-ta, al norte de China”.

Hace 310 millones de años la distribución de los continentes era diferente y Ovčín se situaba en las cercanías del ecuador. Por eso, Josef Pšenička compara el bosque carbonífero local con las selvas tropicales en el Amazonas o el África ecuatoriana.

Ovčín, foto: ČTK
“La flora prehistórica era distinta, representada más a menudo por plantas criptógamas, que se reproducen mediante esporas. Por ejemplo, un licopodio que conocemos de la naturaleza como una planta de veinte centímetros era entonces un árbol de hasta veinte metros de altura. Crecían aquí equisetáceas, helechos y las primeras especies primitivas de plantas que producen semillas”.

En años anteriores los paleobotánicos checos encontraron en la antigua mina de carbón de Ovčín alrededor de 23 especies biológicas, entre ellas tres nuevas. Un descubrimiento de importancia mundial fue un ramo entero de un licopodio, de dos metros de longitud, y un fósil de un odonato gigante de la era paleozoica.

Los científicos permanecerán en Ovčín hasta el 22 de agosto. Les acompañarán sus colegas de la Academia de Ciencias de China para aprender los métodos de investigación de los checos. A más tardar el próximo año un equipo checo-chino empezará a examinar la localidad paleontológica de Wu-ta, que está amenazada por la explotación del carbón.