El Taller de Jiří Trnka ofrece más de 300 muñecos del rey checo de la animación

'La Mano' (1965), foto: ČT

La exposición El Taller de Jiří Trnka, inaugurada este fin de semana en Pilsen, presenta al público una amplia perspectiva de este genio checo de la animación, conocido por ser el impulsor mundial de la técnica del stop-motion.

Jiří Trnka, foto: web oficial del proyecto 'Pilsen 2015'
Desde su primera experiencia con el celuloide, con ‘El Abuelo plantó una Remolacha’ de 1945, hasta su último cortometraje ‘La Mano’, que terminó en 1965, Jiří Trnka dejó un extenso legado de 22 películas de animación, 6 de ellas largometrajes, en las que experimentó con nuevos materiales, el látex por ejemplo, y sobre todo con nuevas técnicas. De hecho se atribuye a Trnka la popularización del stop-motion, el rodaje fotograma a fotograma, y en general del cine de animación con marionetas y otros elementos físicos.

La obra, métodos y procesos creativos del que fuera llamado en su momento el Walt Disney del Este protagonizan desde el pasado fin de semana la exposición ‘El Taller de Jiří Trnka’ en la Galería de la Ciudad de Pilsen. La diversidad de estilos y técnicas del maestro de la animación quedará representada a través de 300 muñecos, una colección que abarca desde sus primeras piezas, fabricadas para su teatro de marionetas en los años 30, a los protagonistas de películas como ‘Antiguas Leyendas Checas’ (1953) o ‘El Buen Soldado Švejk’ (1955).

El público asistente podrá descubrir así los secretos que esconden muchas de estas creaciones. Así revela el funcionamiento de algunos muñecos el animador Martin Houska, que en su día colaboró con Trnka.

‘El Buen Soldado Švejk’ (1955), foto: ČTK
“Si le miramos a esta chica por debajo de la falda vemos que la marioneta se compone no solo de la parte externa, sino de elementos móviles internos, hechos de madera. En esta otra podemos mover cada uno de los dedos por separado, porque tienen cables de plomo por dentro”.

Los interesados pueden descubrir también cómo se hacía una película de animación dirigida por Jiří Trnka. De eso se encarga Jan Příhoda.

“Tenemos aquí un decorado real de una de las películas, y también varias réplicas de los muñecos correspondientes, que son capaces de realizar algunos movimientos básicos. Contamos también con todos los elementos técnicos necesarios: iluminación y cámaras”.

Marionetas para adultos

A diferencia de otros animadores, que alteraban los rostros de sus creaciones para que expresaran sentimientos o hablaran, los trabajos de Trnka se caracterizan por muñecos que en la mayoría de los casos conservan sus rasgos imperturbables. Las emociones venían sugeridas por la iluminación o los movimientos. De esta manera el espectador tiene una sensación mayor de que, aunque se muevan, sigue tratándose de marionetas.

Foto: ČTK
Esto y el ambiente especial, a menudo oscuro o surrealista, de sus obras, hace que Trnka, contra lo que pueda parecer, sea en muchos casos más recomendable para los adultos, según subraya el autor principal de la muestra e hijo del artista, Jan Trnka.

“Las películas de papá no están destinadas a los niños, eso es un gran error, y nunca les han gustado a los niños. Son películas que les gustan a los adultos que recuerdan su infancia, o que recuerdan una infancia que nunca vivieron. Eso sería una definición más precisa”.

Una parte de la exposición es una reproducción del taller real de Jiří Trnka, adaptado con bastante fantasía y libertad. En una de sus habitaciones se proyectarán algunas de sus películas y también video-collages a partir de la obra del autor. Algunos de ellos han sido preparados por Noro Držiak, autor entre otras de la premiada película de animación ‘Alois Nebel’. Así describe una de las proyecciones.

Foto: ČTK
“Estamos ante una especie de vista al jardín de Jiří Trnka. Es realmente un campo visto desde la ventana de su taller, donde vemos a protagonistas de sus películas. Tuvimos que construir un jardín que rodea a una especie de casa virtual de Trnka. Son básicamente fotografías y dibujos recortados”.

Trnka no se distingue únicamente por dar vida a sus marionetas. En su haber encontramos también películas de dibujos animados e incluso de animación de sombras chinescas. La exposición da a conocer al público además su menos conocida faceta de dibujante e ilustrador. Encontramos así por ejemplo los dibujos realizados para ilustrar una colección de cuentos de Hans Christian Andersen o el libro checo de cuentos de hadas Finfarum.

La muestra, que forma parte del programa de Pilsen como Capital Cultural Europea, permanecerá abierta hasta el 10 de mayo, y en su creación ha participado un conjunto de artistas de diferentes ramas, desde cineastas a arquitectos. Jiří Trnka protagonizará también una segunda exposición cuya inauguración está prevista en febrero y en la que están trabajando su hijo Jan Trnka y su nieto Matyáš. Ocupará los espacios del Museo de Bohemia Occidental y se dedicará especialmente a los cuentos de hadas de Trnka, siendo su propósito atraer a los más pequeños.

Jiří Trnka, el padre de la animación checa

Jiří Trnka nació en Pilsen en 1912 en el seno de una familia de clase media-baja que nunca olvidó sus orígenes campesinos y de hecho transmitió a su hijo la pasión por la talla de madera, que muy pronto enfocó a la elaboración de marionetas, con las que ya de niño organizaba pequeñas representaciones. Muchos años más tarde Trnka reconoció en una entrevista a la Televisión Checa el aspecto lúdico que siempre acompañó a su dedicación por el cine animado.

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“Cuando era pequeño quería tener una juguetería. Así que hice lo posible para poder jugar toda la vida. Así es como juego”.

Estudió en Praga Artes Escénicas, inició una prometedora carrera como grabador e ilustrador, y en 1936 fundó un teatro de marionetas. Durante la Segunda Guerra Mundial se implicó en la vida teatral de la capital, sobre todo en la elaboración de escenografía, y no fue hasta el fin de la ocupación del país cuando fundó su primer estudio de animación, Bratři v Triku, junto a Jiří Brdečka, con el que empezó a producir cortometrajes de dibujos animados.

Su primer éxito internacional llegó pronto, con “Los Animales y Los Bandidos” de 1946, que fue premiado en Cannes. Ese año, tratando de encontrar una alternativa a las cortapisas de la animación tradicional, inició junto a Břetislav Pojar la producción de sus primeras películas protagonizadas por muñecos. Su primer trabajo de este tipo fue “El Año Checo”, de 1947, en el que se exponen diversas costumbres del país según la época del año. La película fue aclamada internacionalmente y premiada en el Festival de Venecia.

La mano que te da de comer

A partir de 1948, con el advenimiento del comunismo en el país, el cine de Trnka empezó a ser subvencionado y, en cierta medida, utilizado para proyectar una imagen positiva del país en el exterior. Es en los años 50 cuando produce sus grandes obras maestras, aclamadas internacionalmente y de gran repercusión en la historia del cine de animación, como por ejemplo “El Príncipe Bayaya” de 1950, basado en dos cuentos de Božena Němcová, o “Sueño de una Noche de Verano”, de 1959, adaptación de la obra de William Shakespeare.

'La Mano' (1965), foto: ČT
Su uso de la música o de la iluminación, su atrevimiento a la hora de utilizar la animación para tocar temas profundos o serios, su impulso al stop-motion o su experimentación con materiales, desde látex a recortes de papel, convirtieron al artista checo en una figura imprescindible de este tipo de cine.

Trnka colaboró en la creación de los pabellones checoslovacos de dos exposiciones universales, y a su trabajo, en muchas ocasiones exigente en cuanto a recursos, nunca le faltó financiación estatal. Aun así, y aunque pueda parecer que mantuvo una relación oportunista con el régimen, su canto del cisne, “La Mano”, de 1965, constituye una crítica tan clara al totalitarismo que fue prohibido y estuvo a punto de ser destruido para siempre. Trnka falleció en Praga en 1969.

Autor: Carlos Ferrer
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