El presidente checo Miloš Zeman fue recibido por el Papa

Papa Francisco, foto: ČTK

El presidente checo, Miloš Zeman, fue recibido el viernes por el Papa Francisco con motivo del 25 aniversario de la restauración de las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Praga. Ambos manifestaron el deseo de potenciar todavía más la cooperación entre la Iglesia y el Estado en áreas de interés común.

Papa Francisco,  foto: Korea.net,  CC BY-SA 2.0
El papa Francisco recibió en el Vaticano al presidente de la República Checa, Milos Zeman, en una audiencia que duró unos 30 minutos en privado.

Además de temas bilaterales intercambiaron opiniones sobre asuntos de envergadura internacional, como por ejemplo la situación de los cristianos y otras minorías en Medio Oriente.

Zeman extendió una invitación al Sumo Pontífice para que visite la República Checa, según indicó el mandatario a los medios de comunicación.

“Le ofrecí al Santo Padre dos opciones: un viaje pastoral, o un encuentro con los patriarcas de la Iglesia Ortodoxa. El Santo Padre escogió la segunda posibilidad”.

El presidente checo le llevó al Papa como regalo una réplica del Niño Jesús de Praga y un juego de cinco portafolios de cuero para viaje de diferentes colores.

Fuentes vaticanas revelaron que el Papa indicó que el portafolio de color verde resultaba “perfecto para entregar la próxima encíclica sobre la custodia de lo creado“.

Y el Papa, al regalarle a Zeman una copia encuadernada de la Evangelii Gaudium, explicó que se refiere a la dignidad de las personas en todas las formas.

Zeman le dijo que había leído en algún momento había expresado que perder el trabajo es perder la dignidad. Para el mandatario checo eso sucede con los ancianos que quedan abandonados en los hospicios.

Miloš Zeman,  foto: ČTK
Y hablando sobre los ancianos y enfermos, el presidente pidió al Papa que bendijera dos piedras fundamentales para la inauguración de dos hospitales para enfermos terminales en Chequia.

El Sumo Pontífice le entregó al presidente checo la medalla de la paz indicando “mi deseo es que los gobernantes trabajen siempre por ella”. Y también una pluma fuente precisando, “para que sea usada para la paz“.

A pesar de las buenas relaciones entre Praga y la Santa Sede, todavía está pendiente la firma del Concordato. Ambos países han expresado que existe voluntad mutua para forjar la firma de un acuerdo bilateral. Por el momento seguirán incrementando la cooperación cultural, educativa y social.

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