El Niño Jesús reparte los regalos en Chequia gracias a Martín Lutero

El Niño Jesús de Praga

A pesar de ser uno de los pueblos más ateos del mundo, los checos reciben los regalos navideños del Niño Jesús. En nuestro programa especial descubriremos las raíces de esta tradición que ha sobrevivido a los obstáculos impuestos por las autoridades en diferentes épocas históricas.

Santa Claus  (Foto: 3194556 / Pixabay CC0)

Papá Noel, Santa Claus, Ded Moroz, Olentzero y muchas más figuras se encargan de la distribución de regalos navideños en diferentes países y regiones del mundo. En la República Checa, esta tarea le corresponde desde hace mucho al Niño Jesús.

En la Edad Media, la tradición de los regalos se vinculaba con la figura de San Nicolás, quien obsequiaba a los niños a la víspera del 6 de diciembre. Después de que los protestantes alemanes rechazaran en el siglo XVI la adoración de los santos conforme a la Iglesia Católica Romana, la tradición se trasladó al día de nacimiento de Jesucristo. Uno de los responsables por este cambio fue el reformador religioso alemán Martín Lutero, que reemplazó la figura de San Nicolás por Christkind, el Niño Cristo en alemán, y estableció el día de los obsequios para el día de su nacimiento.

Según comentó para la Radio Checa el profesor de Historia del Arte y especialista en la historia del cristianismo, Jan Roit, la tradición del Niño Jesús como portador de regalos, puede datar de más atrás.

Foto:  Pixabay,  CC0

“Las menciones sobre el Niño Jesús como repartidor de obsequios datan de la época de Martín Lutero, pero existen imágenes más antiguas que retratan al Niño Jesús con un cuévano lleno de objetos caminando simbólicamente del año antiguo al año nuevo. Entonces, la idea puede ser más antigua y tal vez Martín Lutero la modificara un poco”.

El origen de la imagen del Niño Jesús como un bebé, tal y como la conocemos hoy, se vincula con la nueva devoción de los principios del siglo XIV y con ceremonias paralitúrgicas que se celebraban durante el Adviento para festejar el parto de la Virgen María, prosigue el profesor Roit.

“Encima de los altares se colocaban imágenes de la Virgen María embarazada. El día de la Pascua de Navidad, se abría la puerta que estaba incorporada dentro del vientre de la Virgen María. La figurita del Niño Jesús se sacaba fuera y se colocaba en la cuna. Ejemplares de estas cunas se han conservado en varios lugares, incluso en el Museo Metropolitano de Nueva York. Las figuritas solían estar talladas en madera, pero en España y en otros países estaban hechas de cera”.

La tradición se fortaleció gracias a un regalo de España

La tradición se vio fortalecida por el culto de la figura del Niño Jesús de Praga, situado actualmente en la Iglesia de Santa María de la Victoria y San Antonio de Padua, en el barrio de Malá Strana, en la ciudad de Praga, explica el historiador.

El Niño Jesús de Praga | Foto: Ondřej Tomšů,  Radio Prague International

“Está vinculada con la tradición española, cuando la noble María Manrique de Lara y Mendoza la trajo a las Tierras Checas desde España, donde la obtuvo como regalo de boda de su madre, quien la había recibido supuestamente de Santa Teresa de Ávila. Posteriormente, la figurita del Niño Jesús de Praga acabó en manos de Polyxena de Pernštejn, que se casó con el noble checo Zdeněk Vojtěch Popel de Lobkowicz. Como no tuvo hijas, se la donó al Monasterio Carmelita en 1628, donde se venera hasta la actualidad”.

Precisamente el Niño Jesús puede ser uno de los motivos que iniciaron la tradición de los obsequios el día de la Navidad, sostiene Roit.

“Puede que el tema de los obsequios coincida con el momento en el que Dios regaló a su hijo a la sociedad y por este motivo nos obsequiamos con regalos. Creo que es una tradición profunda, con la presencia del culto de un niño”.

La misteriosa apariencia del Niño Jesús

Los niños checos tienen diferentes ideas sobre la apariencia del donante generoso. De niña, Lucie Zámečníková se lo imaginaba como un bebé, pero se sentía algo confundida, según recuerda.

Niño Jesús de Praga,  foto: VitVit,  CC BY-SA 4.0

“No entendía como el Niño Jesús era capaz de cargar con todos los regalos. No obstante, mi mamá me dijo que tenía capacidades mágicas”.

Uno de los momentos difíciles para los padres checos es revelar a sus hijos el hecho de que los regalos no los trae el Niño Jesús, sino que se adquieren en tiendas. Los padres de Lucie Zámečníková se ahorraron estas explicaciones por una coincidencia, según nos cuenta.

“Mi mamá decía que cuando el Niño Jesús tocara la campana, podríamos entrar en el salón donde estaban los regalos. En una ocasión, vi que era mi mamá quien tocaba la campana y ese fue el momento cuando me confesaron la verdad”.

Por su parte, enterarse sobre la identidad real del Niño Jesús representó para Veronika Kracíková todo un alivio, según nos comenta.

“Tenía seis o siete años cuando me enteré en el mismo momento sobre la inexistencia tanto del Niño Jesús como de los diablos y de San Nicolás que obsequian a los niños el 5 de diciembre. Un primo mío de Praga lo sabía ya todo antes que nosotros y nos lo reveló. Pero yo estuve feliz, porque pude comprar un regalo para mi mamá”.

Cada año, los niños checos escriben cartas al Niño Jesús, en las que le cuentan sus deseos navideños y esperan ansiosamente que algo de lo solicitado aparezca debajo del árbol.

La difícil labor del Niño Jesús

El Niño Jesús no siempre ha tenido una labor fácil en el territorio checo. Tras la ocupación de Checoslovaquia por los nazis en 1939, los alemanes trataron de implantar las tradiciones profesadas por los antiguos pueblos germánicos e intentaron suprimir los símbolos cristianos, implantando tradiciones nuevas. Entre ellos, por ejemplo, el festejo del solsticio el 21 de diciembre. Por su parte, el día de la Nochebuena, que se celebra el 24 de diciembre, se homenajeaba a las personas fallecidas, siendo las luces de las velas navideñas interpretadas como las luces encendidas para recordar a las víctimas que habían caído en la lucha por la Alemania nazi.

Foto: Ragy Sabry,  Pixabay,  CC0

La llegada de los comunistas al poder en 1948 tampoco favoreció a las actividades del Niño Jesús. El entonces presidente, Antonín Zápotocký mencionó en uno de sus discursos que el Niño Jesús había nacido en un establo y que este hecho servía a la clase rica para dar a conocer a la clase trabajadora que ellos también pueden vivir en un establo. Después mencionó que el Niño Jesús ya había madurado y se había convertido en Ded Moroz, el Abuelo Escarcha en español, una figura del folclore ruso. Las autoridades comunistas pretendieron imponer esta figura en la tradición navideña checa durante todo el período comunista para hacer sombra al tradicional Niño Jesús. No obstante, los checos nunca han renunciado a la tradición original, que apareció gracias a Martín Lutero y se afianzó en toda Europa Central.

En defensa del Niño Jesús

Para proteger al Niño Jesús ante la competencia de Santa Claus, nacieron varios movimientos que pretenden preservar la tradición navideña checa. Entre ellas pertenece el proyecto Antisanta.cz, cuyo objetivo es “es llevar a Santa Claus de regreso a donde pertenece: Estados Unidos, Inglaterra y otros países con tradición anglosajona”. Por su parte, el movimiento 'Salven al Niño Jesús' (Zachraňte Ježíška) establecido en 2008, se pone de objetivo contribuir a la preservación la Navidad tradicional checa y sus costumbres, que según sus iniciadores están desapareciendo gradualmente de la vida de las familias checas. La iniciativa Nuestro Niño Jesús (Náš Ježíšek) auspicia actividades de costumbres populares cristianas, festejos y programas culturales durante el Adviento a lo largo de la República Checa.

https://nasjezisek.cz

https://www.facebook.com/zachrantejeziska/

Autores: Dominika Bernáthová , Lucie Vopálenská
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