El amigo checo de Frank Zappa

Milan "Gogo" Krampota en su estudio

Coleccionista y vendedor de discos durante más de cuarenta años, Milan “Gogo” Krampota escapó del comunismo a finales de la década del 70. En Austria, pudo conocer en persona a Frank Zappa, el legendario músico que, pese a la censura, terminó convirtiéndose para los checos en un ícono de la libertad, admirado incluso por Václav Havel.

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Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque ya está jubilado, el vendedor de discos Milan “Gogo” Krampota sigue siendo un rockero. Hace más de cuarenta años que se dedica a coleccionar discos, vinilos y objetos personales de sus músicos favoritos. En el año 1979 escapó del comunismo de Checoslovaquia a Viena. Y ya en mayo del año siguiente asistió a dos conciertos que, según cuenta, cambiaron su vida: uno de Led Zeppelin, poco antes de que muriera su baterista John Bonham, y el otro de su gran ídolo Frank Zappa, a quien llegó a conocer en persona de una forma totalmente inesperada.

“Yo era fan suyo más o menos desde el año 68 y realmente me hacía mucha ilusión escucharlo en vivo, así que tomé prestada de mi hermana una de esas cámaras filmadoras de 8mm para poder grabarlo para toda la gente de Checoslovaquia, donde no había nada porque eran tiempos del comunismo”.

Frank Zappa,  1977 | Foto: Helge Øverås,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 4.0

Krampota tiene entre los objetos más valiosos de su colección un contrato firmado por Frank Zappa en 1974. Y aunque afirma que le gustan todos sus discos, reconoce que los de la primera mitad de la década del setenta son sencillamente perfectos. Por otro lado, es consciente de que hoy no resulta tan fácil comprender lo que significaba en aquellos tiempos sin internet ni redes sociales la posibilidad de que, en un país bajo el régimen comunista, pudieran llegar a recibir el material de un concierto como el de Frank Zappa. Sin embargo, tal como explica, las cosas no fueron tan fáciles.

“Entonces me puse a grabar y, de repente, vino un tipo de seguridad y me sacó la cámara. No sabía que no estaba permitido y quedé en estado de shock, así que al final del concierto volví a decirle que no podía ser, que era para que lo vieran los checos y vino el propio Zappa a pedirme perdón diciendo que ya había sacado la película y me devolvió la cámara sin el video”.

La reverencia al ídolo  | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Dos años después, Zappa volvió a Austria para dar una serie de conciertos en las ciudades de Viena, Linz y Graz. Luego de uno de esos recitales, él y sus amigos decidieron ir a buscarlo al hotel donde, según habían averiguado, estaba hospedado el músico. Aunque la recepcionista hizo lo posible por disuadirlos insistieron tanto que tuvo que terminar llamando nuevamente al mismo guardaespaldas cuyo nombre era John Smothers. Les preguntó qué querían y, luego de unos minutos de charla, terminó apareciendo Frank Zappa.

Milan Krampota y el recuerdo de Zappa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

“Estuvimos hablando una hora y media o quizás dos, nos preguntó cómo nos habíamos escapado, le interesaba todo lo que tuviera que ver con el comunismo y, aunque sabía mucho, buscaba información de primera mano. Éramos jóvenes y él nos apoyaba en nombre de la libertad, y esa vez escribió y firmó en un papel la frase ‘el comunismo no funciona’, hice varias copias que envié a escondidas a Checoslovaquia, para la resistencia contra el comunismo”.

Gente querida de Checoslovaquia,  el comunismo no funciona. Frank Zappa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Dos años después de ese encuentro, en 1984, Zappa viajó una vez más a Viena y, nuevamente, se volvieron a encontrar. Pero el momento más importante llegaría poco antes de la Revolución de Terciopelo: luego de enterarse de que Zappa se refería a él como ‘su amigo checo’, recibió por parte de Rody Novotný, un conocido suyo proveniente de la ciudad checa de Prostějov y casado con una manager estadounidense, una invitación para visitarlo a su casa en Los Ángeles. Cuenta Krampota que viajó junto a su novia, pero no podían quedarse tanto tiempo. Zappa estuvo casi una semana sin responder los llamados hasta que, el día anterior a su vuelo de regreso, apareció, pidió disculpas y los invitó a pasar toda una tarde con él: Krampota recuerda que conversaron mucho, se sacaron fotos y su hijo Dweezil, también guitarrista de rock, cocinó fideos.

“Nos sentamos en la terraza a comer los fideos, y ahí es donde sacamos la foto en la que estamos Dweezil, Zappa, Novotný, mi novia y yo. Estuvimos unas 4 o 5 horas charlando y tuvimos que volar al día siguiente”.

Foto de Zappa autografiada | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Krampota considera ese momento como uno de los más importantes de su vida: no se trataba solo de sacarse fotos con su ídolo sino empezar a establecer una relación de amistad con él. Notaba que Zappa se interesaba en su vida y en las condiciones de su país, bajo un régimen que ya estaba a punto de caer. Pero, según Krampota, lo que Zappa no podía imaginarse es que, al viajar a Praga, poco tiempo después, se encontraría con que los checos admiraban y conocían profundamente su obra. De hecho, explica que caló tanto en su país porque venía a satisfacer una importante demanda de los oyentes que no se conformaban con la música disco o excesivamente comercial.

“Y esa gente más progresista quería escuchar algo diferente, como Gentle Giant o Zappa, música underground, algo más progresivo, no tan simple, un sonido bueno, pero a la vez complejo. El terreno estaba muy dividido entre los oyentes de bandas comerciales como ABBA y quienes preferían cosas del estilo de Zappa”.

Gente querida de Checoslovaquia,  el comunismo no funciona. Frank Zappa | Foto: Juan Pablo Bertazza,  Radio Prague International

Aunque lo define como un músico de jazz con actitud rockera, Krampota asegura que se trata de un artista inclasificable. Por supuesto, durante el comunismo su música llegaba a Checoslovaquia en forma clandestina y no tardó en volverse un ícono de la libertad y el pensamiento. De hecho, según algunos críticos, fue una de las grandes influencias de la banda de rock checa The Plastic People of the Universe.

Según Krampota, Zappa era único, entre otras cosas, porque lanzaba más de un disco al año y todos eran muy distintos. Por otro lado, está convencido de que, durante el régimen, su música y sus letras ayudaron a expandir el limitado horizonte que imponía la Cortina de Hierro, aun cuando, al mismo tiempo, criticaba el consumismo de Estados Unidos.

“En algún punto también era un ser político, por un lado, era un genio en lo musical, pero además era muy trabajador, tenía mucha, mucha inteligencia y una visión general de todo”.

Frank Zappa y Václav Havel | Foto: Engramma.it,  ,  Wikimedia Commons,  CC BY-SA 3.0

Durante sus dos visitas a Praga, en 1990 y 1991, de las que pueden verse varias grabaciones en YouTube, Frank Zappa conoció al director de cine de animación Jiří Barta y, por supuesto, al presidente Václav Havel, quien lo admiraba a tal punto que definió a Zappa como uno de los grandes referentes de la disidencia y lo nombró "embajador especial en Comercio, Cultura y Turismo".