El ambicioso Závis de Falkenstein fue amante y esposo de una reina y de una princesa

Crucifijo de Falkenstein

Les contaremos una historia de ambición, amor y traición, protagonizada por el caballero Závis de Falkenstein, la reina viuda Kunhuta y su hijo, el rey Venceslao II. Dicha historia tuvo lugar en el Reino de Bohemia en el siglo XIII.

Castillo de Bezdez  (Foto: www.czechtourism.cz)
El 24 de mayo de 1283 Praga saludaba al heredero del trono checo, el príncipe Venceslao, de once años de edad, con la antiquísima canción "Dios, apiádate de nosotros".

El príncipe regresaba de Brandenburgo adónde había sido secuestrado por el margrave de ese país vecino, Otón.

El príncipe que reinaría bajo el nombre de Venceslao II, era hijo del soberano checo Premysl Otakar II, denominado por su valor guerrero "rey de hierro" y por su poderío "rey de oro". El 26 de agosto de 1278, Premysl Otakar II cayó en la batalla de Moravské pole, Campo moravo, donde se enfrentó a su rival centroeuropeo, Rodolfo de Habsburgo.

Después de la desdichada batalla del Campo moravo, la viuda de Premysl Otakar II, Kunhuta, pidió el auxilio de su sobrino Otón, margrave de Brandenburgo, implorando que la protegiera a ella, a sus hijos y a todo el pueblo checo ante el avance de las tropas del rey Rodolfo de Habsburgo. El propio difunto monarca Premysl Otakar II había recomendado tal solución antes de emprender la desdichada expedición bélica.

Al parecer, Premysl Otakar II era un mal conocedor de los hombres. Una vez en Bohemia, el margrave Otón de Brandenburgo empezó a abusar de su posición y sus tropas asolaban al país. En el siglo XIX Federico Smetana reflejaría estos dramáticos momentos de la historia checa en su ópera "Los brandenburgueses en Bohemia".

Otón secuestró a la reina viuda Kunhuta con sus hijos y la confinó en el inhóspito castillo de Bezdez. El pequeño príncipe Venceslao fue trasladado posteriormente al castillo de Spandau, cerca de Berlín. Los padecimientos en el confinamiento contribuyeron probablemente a que más tarde se le declarase la tuberculosis.

La reina viuda Kunhuta logró salir del cautiverio en el castillo de Bezdez alegando que iba a buscar a la ciudad de Znojmo los restos mortales de su esposo Premysl Otakar II, caído en la batalla del Campo Moravo.

Sin embargo, la viuda dejó el cadáver de su difunto esposo en Znojmo y se refugió en la posesión de Opava, hoy situada en la Región Moravosilesiana. Allí vivió su fatal romance con el ambicioso noble Závis de Falkenstein del linaje de los Vítkovci, el más poderoso de Bohemia.

A Závis de Falkenstein se le acusaba de haber traicionado al rey Premysl Otakar II y pasarse al bando de su rival Rodolfo de Habsburgo.

Los Vítkovci rivalizaban con el soberano checo y le negaron ayuda militar durante el enfrentamiento con el rey Rodolfo de Habsburgo. A Závis de Falkenstein se le consideraba culpable de la muerte de Premysl Otakar II en el Campo moravo. En 1281 Závis era burgrave del castillo de Hradec, cerca de Opava, y allí se convirtió en amante de la hermosa reina Kunhuta, viuda de Premysl Otakar II.

Kunhuta
Era algo increíble, inédito, infame y escandaloso. ¿Cómo podía la reina viuda entregarse al hombre que había traicionado a su difunto esposo?, se preguntaban incrédulos los contemporáneos.

Závis de Falkenstein, cinco años más joven que la reina viuda que tenía 34 o 35 años, era un hombre seductor. Era extraordinariamente hermoso y perfecto caballero. A Závis le atraía tanto la belleza de Kunhuta como el hecho de que convertía en su amante a una reina. Al término de un año la pareja tenía un hijo.

No está claro si la unión entre Závis y la reina viuda recibió la bendición de la Iglesia. Aunque hubiesen contraido un matrimonio secreto, el enlace habría sido considerado jurídicamente nulo porque en la Edad Media la mujer no podía casarse sin el consentimiento de sus parientes.

Cuando Praga celebraba en 1283 el regreso del príncipe Venceslao desde Brandenburgo, la reina Kunhuta se alegraba del retorno a la patria de su hijo y heredero del trono checo. Sin embargo, al mismo tiempo temía cómo reacionaría el muchacho cuando se enterase de que su madre no se había mantenido fiel a su difundo padre y cubriera de vergüenza su honor de viuda.

Crucifijo de Falkenstein
El enlace de la reina viuda con el enemigo de su esposo, Závis de Falkenstein, parecía perverso. La reina viuda que vivía en la posesión de Opava, no se atrevía a comparecer ante su hijo Venceslao. Le envió sólo una misiva pidiendo que la perdonara.

Según narran los cronistas, primero el joven rey se enojó reprochando a la madre- citamos- "que habiéndose pervertido de manera tan vergonzosa, cedió ante su súbdito en una cosa tan vergonzosa". Pero posteriormente Venceslao II envió mensajeros a su madre invitándola a la corte de Praga.

En pos de la reina viuda llegó a la corte de Venceslao II Závis de Falkenstein. En 1284 Závis y la reina viuda contrajeron un matrimonio oficial.

Závis de Falkenstejn era un hombre encantador en el trato social. Cuando llegó a la corte de Venceslao II no le costó mucho trabajo ganarse las simpatías del muchacho en el trono. Y después se lanzó con indomable energía a la lucha por la realización de su ambiciosa meta.

Como padrastro del joven Venceslao II, Závis se convirtió en el primer hombre del Reino Checo. A principios de 1284 realizó el relevo en los más altos cargos estatales que ocuparían los hidalgos del linaje de los Vítkovci del que Závis era oriundo.

Venceslao II
Este procedimiento encendió pasiones. El bando apartado del poder no se conformó y empezó a tejer intrigas contra Závis de Falkenstein que se desempeñaría hasta 1289 prácticamente como el único gobernante del Reino Checo. Venceslao II no tomaría las riendas de poder en sus manos hasta 1290, después de la muerte de Závis.

Las relaciones entre Venceslao y Závis de Falkenstein se mantuvieron durante mucho tiempo muy cordiales. Aunque en mayo de 1285 falleciera la reina Kunhuta, esposa de Závis y madre del rey Venceslao, la posición de Závis en la corte se mantuvo firme e inalterada.

El poder de Závis empezó a decaer cuando se enemistó con el rey Rodolfo de Habsburgo. La hija de este monarca, Guta, era esposa de Venceslao II. El enlace formal entre Guta y Venceslao II tuvo lugar ya en 1279 cuando eran todavía niños:Venceslao tenía ocho años.

El matrimonio entró jurídicamente en vigor después del ritual "coito real" en la ciudad de Cheb y Guta se trasladó en 1287 a Praga. Desde el primer momento presionó a su esposo, el rey Venceslao II, que se deshiciera de Závis de Falkenstein.

Durante el primer encuentro, Závis regaló a la joven reina Guta un primoroso velo, pero ella ordenó tirarlo al fuego sin tocarlo porque temía que Závis la encantara.

Convento de Zbraslav,  foto: Matěj Baťha / Creative Commons 2.5 Generic
Las intrigas contra Závis de Falkenstein proliferaron. Venceslao II amaba y admiraba a Závis. Pero escuchando sin cesar las insinuaciones, calumnias y rumores cambió de opinión y el antes amado padrastro se transformó a sus ojos en un maligno y abominable demonio.

Los calumniadores soplaron al oído del joven rey que Závis aspiraba a ceñirse la corona del Reino Checo y que quería matarlo. Bastó que Závis se ausentara durante unos meses de la corte de Praga y su poder se esfumó.

El temor del joven rey era tan enorme que hizo la promesa de edificar un monumental convento cisterciense si se salvaba de las supuestas trampas de Závis de Falkenstein.

El rey efectivamente cumpliría la promesa, edificando el monumental convento de Zbraslav, en los alrededores de Praga.

Los historiadores opinan que Závis de Falkenstein era un arribista y un hombre astuto y aventurero, pero jamás se le pasó por la cabeza matar al rey. Así que fue el joven monarca que impulsado por el miedo, tendió la trampa en que encontraría la muerte Závis de Falkenstein.

Después de enviudar, Závis se casó con la princesa Isabel, hermana del rey húngaro Ladislao IV. Los recién casados se instalaron en el castillo de Svojanov, en la Meseta Checomorava. Cuando la princesa dio a luz, Závis pidió al rey Venceslao II que apadrinara a su hijo. El monarca aceptó, pero ya tramaba una traición.

Castillo de Hluboká
Propuso a Závis que viniera a buscarlo al Castillo de Praga. Cuando el noble estaba en sus recintos, se le abalanzaron doce hombres y lo prendieron.

Venceslao utilizó a Závis como rehén para sofocar la rebelión de la poderosa familia de los Vítkovci que tomaron las armas tras la detención de su pariente. Recorriendo las tierras de los Vítkovci, las huestes de Venceslao II con el Závis esposado iban de un castillo a otro amenazando que matarían al rehén si determinado castillo no se rendía.

Los castillos de la familia de los Vítkovci se rendían uno tras otro. Al pie del castillo de Hluboká, en Bohemia del Sur, este procedimiento no dio resultado. Los hermanos de Závis que defendían dicho castillo se negaron a capitular. Y así Závis de Falkenstein fue decapitado el 24 de agosto de 1290 al pie del castillo de Hluboká.

?Fue utilizada para la decapitación de Závis una espada? ¿O fue decapitado con una tabla de arista aguda como se hacía a los violadores? No sabemos a ciencia cierta, aunque los historiadores opinan que Závis de Falkenstein fue ejecutado como un caballero, es decir con una espada.

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